Bañados en gel hidroalcohólico

Al entrar en una tienda o un bar todos debemos “lavarnos” las manos con gel hidroalcohólico. Su presencia en nuestras vidas, como la mascarilla, muestra hasta qué punto la higiene es clave para derrotar al Covid

Prevenir y aislarse de la enfermedad. En eso estamos todos. Para ello, los geles hidroalcohólicos son clave. Lo cierto es que, desde el primer momento de la pandemia, al tiempo que caía de manera radical el consumo, la facturación de cafeterías y restaurantes, se disparaba el precio de este tipo de desinfectantes, de este «arma» frente al virus. Un mercado negro se comenzó a construir sobre un producto de fácil fabricación. Hasta el punto de que muchas fábricas químicas de infinidad de fármacos o productos de limpieza, cambiaron su objetivo de producción para comenzar una carrera productiva que a día de hoy no se ha detenido. Es necesario advertir que el gel tiene un serio y efectivo oponente en un buen lavado de manos. Jabón y agua son la clave también para luchar con éxito contra el Covid-19. Sin embargo, no siempre es fácil ni accesible disponer de ellos. Por aquello de la alta demanda, para luchar contra los especuladores y acaparadores que no se paran ante lo que es una urgencia sanitaria clara y mortal, el Gobierno fijó en 0,021 euros por mililitro el precio máximo de los envases de hasta 150 mililitros. Según esto, un envase que tenga 100 ml de gel hidroalcóholico, tendría un precio máximo de venta de 2,1 euros. La realidad es que el uso recurrente del gel hidroalcohólico ha provocado que marcas como Interapothek tengan un alza superior al 7.000% en facturación de este producto y del 800% en el caso de otras como Acofar. La manera de «funcionar» del gel es muy básica. Está compuesto por etanol o propanol. Se suelen complementar con peróxido de hidrógeno, más conocido por «agua oxigenada». A todo aquel que se pregunta qué es lo que le hace una sustancia de este tipo al coronavirus la repuesta es fácil. Básicamente evitar que se pueda adherir a nuestras células. Lo que hacen esos productos es desnaturalizar las proteínas. Este virus tiene una capa lipídica en el que se colocan esas proteínas que se representan con forma de pincho. El gel les cambia la forma e inutiliza su capacidad de trasmisión. Así de sencillo... y así de trascendente. Su uso –para tener unas manos o utensilios limpios– marca la diferencia entre enfermar o estar sano. Entre vivir o morir.