Celaá abre la puerta a rebajar más la exigencia en la escuela

La selectividad será más sencilla, las prácticas de FP se reducirán al mínimo, se adaptarán contenidos y habrá profesores sin máster

El curso ha empezado en toda España y los colegios han abierto cumpliendo los protocolos sanitarios previstos. Con eso, «el objetivo está cumplido», dijo ayer la ministra de Educación, Isabel Celaá. Ahora queda por ver cómo se desarrolla. Sobre todo en algunas comunidades autónomas como Madrid, donde el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya ha dicho que «vienen semanas duras». A día de hoy, el 99,3% de las aulas «funcionan con normalidad» y 2.852 aulas están confinadas (0,73%).

La idea es mantener los colegios abiertos todo el curso académico pero, a la vista de un posible empeoramiento de la situación epidemiológica, las comunidades autónomas, junto con los ministros de Sanidad y Educación, abordaron ayer la necesidad de hacer adaptaciones o algunos cambios que abrirían la puerta a una rebaja de la exigencia, como ocurrió el curso pasado, si la situación lo requiriera.

De momento, la ministra de Educación ha anunciado que se va a aprobar una orden ministerial que supondrá una adaptación de la EVAU/EBAU o selectividad siguiendo el modelo similar al que se aplicó el curso pasado, en que se dio a los alumnos más opciones de respuesta en los exámenes para adaptarse a la situación extraordinaria. Y es que «los estudiantes de 2º de Bachillerato siempre comienzan este nivel con especial inquietud por su futuro y en este curso necesitan el mayor grado de certeza para programar sus actividades», manifestó ijo la ministra.

Además, la duración de las prácticas en la FP se reducirán al mínimo establecido por ley, que es de 220 horas, y muchas se resolverán presentando un trabajo, lo que se conoce como «proyecto». Con esta fórmula no será necesario que una empresa firme las prácticas a los estudiantes. Es decir, se hará lo mismo que el curso pasado.

Mientras, la pandemia está generando un volumen de contratación de interinos inédito hasta el punto de que las listas de algunas especialidades se están acabando sin posibilidad de encontrar profesores que impartan clase. Si esta circunstancia ocurriera ahora se podrá contratar a docentes sin necesidad de tener el máster que habilita para dar clase (suelen durar entre uno o dos años). La propuesta, sin embargo, no ha sido muy bien recibida por sindicatos como CSIF, que considera que, con medidas como ésta, «se va a provocar un deterioro de la calidad de la enseñanza tras la pandemia por la falta de previsión del Gobierno y de las comunidades autónomas». «El ejercicio de la docencia requiere unos conocimientos acreditados, por lo que rebajar los requisitos no parece la mejor solución. Rechazamos que se pretenda dar entrada a personal no preparado», dicen. A todo esto se suma una adaptación del currículo porque los docentes ya están viendo que va a ser más complicado que otros cursos dar todo el programa completo a los alumnos. De este modo, al igual que en junio pasado se adaptaron las programaciones didácticas y se recuperaron los aprendizajes imprescindibles, «se van a llevar a cabo cambios normativos que permitan adaptar las programaciones didácticas para hacerlo todo mucho más ágil», dijo la ministra. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llegó a plantear que se aparcaran algunas asignaturas para dar «las fundamentales» en un momento como el actual.

Habría así ajustes a la baja en los niveles de exigencia. La alternativa para algunos expertos pasa por «reducir la extensión de los programas y aumentar a la vez su dominio. Es lo que se llama “aprendizajes profundos” que están siendo adoptados por los países de alto rendimiento. Hay que huir de esas soluciones simples que perjudican a los alumnos socialmente desfavorecidos», asegura Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela.