Fiebre alta, dolor muscular y fatiga, efectos secundarios

Serán más intensos tras la segunda dosis ya que el cuerpo habrá generado una respuesta inmune tras el primer pinchazo

Un voluntario es administrado con una vacuna contra el Covid.
Un voluntario es administrado con una vacuna contra el Covid.John CairnsAP

Cientos de miles de voluntarios han participado de los ensayos de las tres vacunas disponibles hasta la fecha y casi listas para llegar al mercado. Ante la inminente llegada de las primeras etapas de vacunación han surgido muchas dudas, más allá del calendario y quiénes la recibirán primero. Vamos a intentar responder todas las preguntas.

Si me inyectan el virus SARS-CoV-2, ¿me infecto de Covid?

No, del mismo modo que la vacuna contra la gripe no produce gripe. Las vacunas contienen virus inactivados, lo que significa que ya no son infecciosos. También pueden contener una partícula diseñada para asemejarse al virus de modo que el sistema inmunológico lo identifique.

¿Son seguras las vacunas?

Antes de llegar al mercado las vacunas pasan por varias etapas para confirmar su seguridad y su lanzamiento se demora si no cumplen con estos requisitos, que son comunes para la mayoría de las agencias principales. Si no cumplen los requisitos de la agencia europea no se pueden vender en Europa. Y no hay forma de saltarse este obstáculo que involucra a decenas de miles de voluntarios para evaluar todos los grupos de edades, condiciones físicas y todas las posibilidades.

¿Por qué generan efectos adversos?

Lo que las vacunas persiguen es, básicamente, una reacción de nuestro sistema inmune. Pero para ello debe reconocer al invasor, tener su pasaporte en cierto sentido. Cuando se administra una vacuna, allí van todos los datos del virus de modo que el sistema inmune lo identifique y produzca las suficientes defensas. Esto hace que se genere una versión suave de la enfermedad en nuestro cuerpo…en la mayoría de los casos. Pero al igual que ciertos virus desencadenan una reacción adversa en ciertas condiciones y a determinadas personas, lo mismo ocurre con una vacuna.

¿Qué efectos secundarios puede provocar?

De acuerdo con los resultados hasta la fecha, las vacunas contra el SARS-CoV-2 pueden provocar síntomas similares a la Covid-19: cansancio, fiebre, dolor de cabeza, de los músculos, escalofríos, etcétera.

Otra opción que evalúan los expertos es analizar los efectos que provocan vacunas a otros tipos de coronavirus. La vacuna contra la gripe, por poner un ejemplo, ocasionalmente puede causar algunos desmayos. Algunos estudios señalan una pequeña asociación de la vacuna contra la gripe con el síndrome de Guillain-Barré o GBS por sus siglas en inglés (este síndrome genera que el sistema inmunitario ataque parte del sistema nervioso periférico). En general, estos estudios estimaron el riesgo de GBS después de la vacunación en menos de 1 o 2 casos de GBS por cada millón de personas vacunadas.Aunque se trata de un efecto secundario grave, la realidad es que la gripe provoca más casos de GBS que la vacuna y esto solamente se observó en las dosis inyectables, no en las que se dieron en aerosoles.

¿A qué debemos estar alerta?

Si bien la gran mayoría de las personas no tendrán efectos secundarios «graves», la realidad es que algo más de 1% de los voluntarios de las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca desarrollaron fiebres severas de 39° C a 40° C. Y esto quiere decir que si en España se suministran 10 millones de dosis, más de 150.000 personas pueden experimentar estos efectos.

A esto hay que sumarle que los análisis efectuados sobre la vacuna de Moderna por ejemplo, mostraron que los efectos secundarios graves incluían fatiga en el 9,7% de los participantes, dolor muscular en el 8,9%, dolor en las articulaciones en el 5,2% y dolor de cabeza en el 4,5%. En el ensayo de la vacuna Pfizer/BioNTech, los números fueron menores: los efectos secundarios graves incluyeron fatiga (3.8%) y dolor de cabeza (2%). Mostrar esto es fundamental para que la gente acuda a vacunarse. Para Bernice Hausman, experta en controversias sobre vacunas de la Universidad Estatal de Pensilvania, «la transparencia es clave. En lugar de minimizar la posibilidad de fiebre, por ejemplo, los administradores de vacunas deberían alertar a las personas de que pueden experimentar una fiebre que puede sentirse severa pero es temporal. Creo que también es necesario apoyar a las personas que tienen reacciones graves. Por ejemplo, es posible que las personas necesiten una línea directa con expertos sanitarios que evalúen si necesita ir hasta un hospital o no».

Tanto las vacunas de Moderna como las de Pfizer/Biontech requieren dos dosis, separadas en el tiempo por varias semanas. Y la segunda dosis puede provocar efectos secundarios todavía mayores, pero no hay que pensar que es algo malo necesariamente. De hecho para Bernice Hausman «las reacciones suelen ser más intensas durante la segunda dosis y esto en general significa que nuestro cuerpo ha generado una respuesta inmune tan buena a la primera dosis y ahora estamos viendo los efectos de eso. Todo esto no debe alejar a las personas de la vacuna, por eso es tan importante que cuenten con información constante y que todo el proceso sea transparente.