Opinión

Karma, Dharma o estupidez

Marta Robles

No creo en el Karma, ni en el Dharma. Tampoco en la justicia divina. Pero a veces los actos tienen consecuencias. Dejar de vacunarse, por ejemplo, puede costar la vida. No le ha pasado ni a una ni a dos ni a diez ni a cien personas. Le ha ocurrido a muchas más. Aunque por desgracia no sirva para convencer a tantos negacionistas de su error y salvarlos a ellos y alejarnos del riesgo a los demás. Por suerte, los vacunados estamos algo más protegidos, pero no somos inmunes y el tiempo corre en nuestra contra.

De ahí que ya estemos dispuestos a ponernos la tercera dosis y cuantas hagan falta, mientras ellos, los negacionistas, no solo siguen diciendo «vade retro, satanás» a las vacunas, sino que continúan comportándose con un grado de estupidez que asombra.

Sobre todo porque tal estulticia a veces les cuesta la vida. Es el caso de ese negacionista que asistió a una fiesta para contagiarse de coronavirus y obtener el pasaporte sanitario sin tener que vacunarse. Pensó, supongo, que el virus se apiadaría de él y no le atacaría con excesiva virulencia. Pero, por el contrario, le sucedió lo que lamentablemente a tantos, y la covid se cebó con él hasta el punto de arrebatarle a la vida. Murió tan solo una semana después de acudir a esas fiestas celebradas en la localidad de Bolzano (Italia) donde pretendía contagiarse, pensando que el virus no le afectaría demasiado. La providencia tenía otros planes e hizo que la enfermedad se mostrara inclemente con él y lo matara. Otras tres personas que acudieron a la fiesta del coronavirus para conseguir el anhelado certificado sanitario sin vacunarse fueron ingresadas en el hospital. Y dos están en cuidados intensivos…