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El barco hallado en el Ártico es el de la Expedición Franklin

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, ha anunciado que los restos de un barco del siglo XIX hallados en el Ártico a mediados de septiembre pertenecen a los de la embarcación Erebus del explorador británico John Franklin.

Harper, que desde que llegó al poder en 2006 se ha esforzado por fortalecer el pasado británico de Canadá, realizó el anuncio de la identificación del barco durante la sesión diaria de preguntas al Gobierno en el Parlamento canadiense.

Posteriormente, en un comunicado, Harper dijo que «me satisface anunciar hoy que el barco de la Expedición Franklin localizado por la Expedición Victoria Strait en septiembre ha sido identificado como el Erebus».

Harper añadió que la identificación del barco contribuye a «resolver uno de los grandes misterios históricos de Canadá».

La «obsesión» de Harper con la Expedición Franklin ha sido criticada por los partidos de la oposición y organizaciones sociales que han contrastado su desinterés por las demandas de grupos indígenas para investigar la desaparición y asesinato de centenares de mujeres aborígenes con los esfuerzos para localizar el Erebus.

Harper también ha sido criticado por engrandecer «el misterio» de la Expedición Franklin ya que desde hace décadas se sabe lo sucedido con los dos barcos y los 129 miembros de la expedición que partió del Reino Unido en mayo de 1845.

Los dos barcos, Terror y Erebus, quedaron atrapados en el hielo en 1846 entre las islas Somerset y Prince of Wales por los errores cometidos por su comandante, John Franklin.

Los 129 tripulantes perecieron a consecuencia del frío, las enfermedades, el envenenamiento con plomo (a través del agua de los barcos o las comidas enlatadas que transportaban) y la falta de alimentos.

Los científicos también han concluido que algunos recurrieron al canibalismo para intentar sobrevivir.

Paradójicamente el Erebus fue localizado en septiembre por una expedición financiada por el Gobierno canadiense y acaudalados empresarios del país en el lugar indicado desde hace más de un siglo por los indígenas del Ártico canadiense, los inuit.

Sin embargo, su tradición oral ha sido ignorada hasta el punto que Harper nunca ha reconocido públicamente su contribución al descubrimiento del Erebus.