¿Es la solidaridad cosa de humanos?

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan ha descubierto que el espíritu cooperativo está más arraigado en los primates de lo que pensábamos

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan ha descubierto que el espíritu cooperativo está más arraigado en los primates de lo que pensábamos.

El ser humano es un animal social y, por lo tanto, la cooperación, la empatía y la solidaridad forman parte del desarrollo de actitudes y emociones fieramente humanas con las que somos dotados por la naturaleza.

Pero existen otros animales sociales de comportamiento complejo que también pueden mostrar actos de colaboración. ¿Hasta qué punto?

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan ha descubierto que el espíritu cooperativo está más arraigado en los primates de lo que pensábamos. De hecho, cuando se trata de tomar decisiones, los chimpancés son más rápidos en actuar si la decisión beneficia a otros que si les beneficia a ellos mismos.

Durante décadas, los etólogos han estudiado el comportamiento de los primates porque saben que son nuestros primos más cercanos. En el caso de los chimpancés, por ejemplo, se ha llegado a detectar comportamientos de colaboración, trabajo en equipo y alianza en infinidad de escenarios. De manera que el análisis de estas conductas puede servir de pista para el estudio de los orígenes de la conducta colaborativa humana.

Uno de estos trabajos ha analizado el tiempo de respuesta en la toma de decisiones de chimpancés de la República Democrática del Congo en diferentes escenarios. El grupo investigado constaba de 40 individuos a los que se les enfrentó a diversas tareas. Una de ellas consistía en ofrecer al animal la posibilidad de obtener comida para sí mismo u ofrecer ayuda a un congénere para obtenerla juntos. En todos los casos, la decisión de colaborar fue más rápida que la de comer egoístamente.

De alguna manera, la reacción instintiva del animal es establecer una alianza para la búsqueda de alimento. Esa reacción es prácticamente automática. Cuando el chimpancé muestra algunas dudas y se lo piensa dos veces termina generalmente eligiendo la opción no colaborativa.

Algunos de los ejemplos más sorprendentes de comportamiento colaborador y solidario incluyen acercar un objeto o alimento que está fuera del alcance de otro individuo, apoyar con el propio cuerpo mientras otro realiza alguna tarea o sujetarse mutuamente objetos.

Se ha demostrado, además, que los chimpancés también tienen capacidad para reaccionar ante las injusticias. Por ejemplo, tienden a tratar de bloquear la acción de un animal que esté robando alimento a un compañero. No solamente protegen su patrimonio, sino que solidariamente protegen también el del prójimo.

En otras palabras, parece evidente que ciertos primates tienen desarrollada cierta capacidad de comportamiento solidario que implica el uso de herramientas cognitivas quizás similares a las que usamos los seres humanos.