«Tras seis meses en el espacio, lo que quieres es ducharte»

Oleg Artemyev ha participado en una de las recientes misiones en la Estación Espacial Internacional. «Como tarde, llegaremos a Marte en 2050», afirma.

Oleg Artemyev durante su estancia en la Estación Espacial
Oleg Artemyev durante su estancia en la Estación Espacial

En marzo de 1965, Alexei Leonov realizó la primera «caminata espacial». Tras salir de la Voskhod 2, permaneció en el espacio exterior 12 minutos y nueve segundos. Todo un hito entonces que hoy queda solapado por hazañas como la protagonizada por Oleg Artemyev (Letonia, 1970): 169 días en la Estación Espacial Internacional (ISS) y más de 12 horas de paseo espacial. Artemyev, cosmonauta de la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos), ha sido el elegido para celebrar en nuestro país el cincuenta aniversario de la gesta de Leonov, de la mano del Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid, Obra Social LaCaixa y el Planetario de la capital.

-Permaneció en la ISS con el también ruso Alexander Skvortsov y Steve Swanson, de la NASA. Rusos y americanos en el espacio... Leonov difícilmente lo habría imaginado.

-Probablemente se lo imaginaba algo difícil. Pero poco después de su paseo ha habido programas en los que hemos viajado juntos y siempre ha sido factible.

-Regresó a la Tierra en septiembre tras casi seis meses en el espacio, ¿acaba uno echando de menos la falta de gravedad?

-Es algo que se puede comparar con el submarinismo, donde también es necesario un traje especial... Hace poco vi un vídeo bajando a un volcán y me pareció más difícil descender con la lava. Y sobre la gravedad, es algo muy humano: una vez que estás en el espacio echas de menos la Tierra. Y cuando regresas, quieres volver al espacio. Echas de menos el trabajo. Todo aquel que ha estado en el espacio tiene ganas de volver.

-¿En qué momento se pasa más miedo? Si es que ha habido algún momento...

-Lo que más miedo le da a un cosmonauta es un examen médico: saber si vas a ser apto o no. Es algo que no depende de ti, sino de los médicos.

-En la misión batieron un récord: 82 horas de experimentos. Sin embargo, llamó mucho la atención que encontraran pláncton en las ventanas de la estación. ¿Cómo llegó hasta ahí?

-Resultó ser una variedad que se encuentra también en Madagascar, en el mar. Eso demuestra que la vida en la Tierra puede sobrevivir en el espacio. En cuanto al récord, hemos tenido suerte. En nuestro tiempo libre también hemos investigado. Pero creo que la siguiente expedición batirá el récord.

-Cuando se está tanto tiempo en el espacio, confinado, ¿cómo mantienen la serenidad?

-El tiempo es oro. E intentamos hacer algo útil para la estación. Aparte del trabajo, cada cosmonauta tiene una lista extra de tareas, aunque no es obligatorio. Están los proyectos educativos, como grabar un vídeo y mandarlo a la Tierra. O también aquellos experimentos en los que observamos zonas de la Tierra en las que pueden producirse cataclismos.

-Y se llevan «souvenirs» de casa, para tenerlos en el espacio y traerlos de vuelta a casa...

-Todos los astronautas pueden llevar hasta un kilo de efectos personales. En mi caso, llevé una la copia de la bandera de la victoria de la URSS.

-El año pasado se publicaron algunos vídeos de la ISS en los que aparecían objetos voladores no identificados. Se lo tengo que preguntar: ¿usted ha visto algún OVNI?

-El cosmonauta siempre está preparado para cosas como esa. Siempre llevamos la cámara de fotos a mano. Pero a veces ves cosas que, según el ángulo y la luz, pueden parecer extrañas. Sin embargo, al observarlas más detenidamente, te das cuenta de que es simplemente basura espacial.

-¿Qué es lo primero que quiere hacer en la Tierra tras seis meses en el espacio?

-Además de ver a tu familia, ducharse. En la ISS no hay ducha... Al aterrizar nos reciben muy bien. Nos sirven comida, pero no es la que nosotros queramos, sino la que te puedes permitir en función de tu estado de salud.

-Como explorador, ¿qué le gustaría descubrir?

-Siempre quieres aportar algo nuevo, ir a un sitio en el que no has estado... Claro que me gustaría ir a Marte o a la Luna. Pero si no puede ser, por lo menos trabajaré en ello y ayudaré a los que vayan a ir. ¿Cuándo iremos a Marte? La década de 2030 me parece muy optimista. En el peor de los casos, llegaremos allí en la década de 2050.

-Pues quizá se adelanten los participantes del proyecto MarsOne, que aspiraba a mandar a civiles al planeta rojo en 2025. ¿Qué piensa de este tipo de iniciativas?

-La empresa que lo está realizando tiene muchos fondos. No sé si cuentan con la tecnología para llevarlo a cabo. Todavía hay varios problemas que no están resueltos. Por ejemplo, el hecho de que los civiles que viajen hasta allí hagan sólo el viaje de ida.

-Es muy activo en las redes sociales. Hay fotos suyas, como la de la Superluna, que han causado sensación. ¿Lo hace por afición o por divulgación?

-Antes de ir al espacio no tenía redes sociales. Es una tendencia nueva en los astronautas. Me costaba trabajo al principio. No sabía qué foto escoger. Ahora aprecio todo lo que tienen de positivo. Sobre todo, desde el punto de vista educativo es muy útil. Interactúo con los followers y ves que hay gente que antes no se interesaba por el espacio. Y las redes sociales nos ayudan. Para los cosmonautas rusos es algo nuevo. ¡Hay también buenas fotografías de España! Pero ninguna puede describir lo hermosa que es la Tierra.