Einstein, más allá de la teoría

National Geographic debuta en la producción de series con «Genius», que se estrena mañana

National Geographic debuta en la producción de series con «Genius», que se estrena mañana

Ha sucumbido a la tentación. Ante la pujanza de las series y su ascendencia entre los espectadores, National Geographic –un canal especializado en documentales– estrena su primera ficción, «Genius», que emite mañana, el mismo día que en Estados Unidos, a las 23:00 horas. Conscientes de que se la juegan con un género tan competitivo en este momento, en el que la oferta es abrumadora, sus responsables eligieron un proyecto que fuese fiel a las esencias de la cadena, con una clara vocación didáctica, y que se significase por su ambición artística y técnica. El resultado es una producción que recrea la controvertida historia de Albert Einstein, el científico más conocido del siglo XX.

Un trío de Oscar

En la producción figuran Brian Grazer y Ron Howard, que ganaron sendos Oscar por «Una mente maravillosa» (2001). Para interpretar al físico han elegido al Geoffrey Rush, ganador de una estatuilla por su interpretación en «Shine» (1996) y a Emily Watson, «La teoría del todo» (2014), para meterse en la piel de Elsa Einstein, su segunda esposa y prima hermana. La serie de diez capítulos indaga en la dualidad del genio. Al tiempo que tenía un cerebro privilegiado para revolucionar los misterios del cosmos con la teoría de la relatividad, era un hombre que no tenía empatía por sus semejantes, ni siquiera con lo más cercanos, como sus dos esposas, sus numerosas amantes y sus hijos. A todo esto hay que sumar el apasionante contexto histórico en el que vivió: la Europa de entreguerras.

Basada en el libro de Walter Isaacson, «Einstein. su vida y su universo», en los primeros episodios veremos a un joven que porfiaba por hacerse un nombre entre la comunidad científica. Pero sufrió un contratiempo. Se enamoró de una compañera de estudios, Mileva, con la que se esposó porque estaba embarazada. Para ganarse la vida trabajó como empleado en una empresa de patentes. Sin embargo, resurgió a lo grande con la teoría de la relatividad. Lejos de ser un hombre introvertido y ensimismado, por aquel entonces tuvo una gran vida social, y que se hizo amigo de Ortega y Gasset, Franz Kafka, Carl Jung y Marie Curie, entre otros.

En unas declaraciones al diario británico «The Independent», Rush da una de las claves sobre su fuerte personalidad. «Su pelo –que parecía una bomba atómica después de que explotase– se convirtió en parte de su naturaleza rebelde. Una vez que la Primera Guerra Mundial había terminado, todo los hombres se cortaron el cabello como signo de disciplina. Entonces, él se lo dejó crecer. Significó una fuerte declaración sobre su individualidad», afirma el actor. La música –tocaba el violín y el piano– fue fundamental para su trabajo. Así lo afirmó su hija Maja: «Se sentaba al piano y después de tocar un rato se levantaba y decía ‘‘¡lo tengo!”. De alguna forma despertaba su creatividad para producir nuevas ideas».

De origen judío, ante el ascenso de Hitler se exilió en Estados Unidos en 1932. Su popularidad hizo que fuese armando un discurso político. En 1939 le envió una carta al presidente Rooselvelt en la que le recomendaba impulsar el proyecto atómico antes de que lo hicieran las fuerzas del Eje (Alemania, Japón e Italia). Esa misiva le pasó factura. Pero aún más sus ideas cercanas al socialismo. El director del FBI, Hoover, recopilaba información sobre él desde que llegó al país. A su muerte, en 1955, la agencia había reunido un archivo de 1.427 páginas porque «posiblemente era un comunista y un extremista radical».