Tres conclusiones

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Tras la ceremonia en la que se han entregado los premios Emmy, la primera conclusión es evidente: fue una gala muy parecida a los Oscar, tanto en cuanto a formato, como en público. Ver a un clásico del cine como Michael Douglas recoger un premio dirigiéndose a Matt Damon; a Kevin Spacey protagonizando uno de los mejores momentos de la noche, y a Jeff Daniels, Claire Danes o directores como David Fincher y Steven Soderbergh entre los premiados, sirve para concluir que cine y televisión hace mucho que dejaron de ser familias diferentes para ser parte de la misma. No hay actores, ni directores, ni guionistas, ni técnicos que trabajen en exclusiva para cine o televisión. Todos lo hacen en el sector audiovisual y lo lógico será que en no mucho tiempo se fundan en una sola academia, una sola gala y también bajo una sola reglamentación.

La segunda cuestión fue comprobar, una vez más, que lo mejor de la televisión es la ficción y que lo más relevante de ésta viene, en cuanto a dramas se refiere, de la mano de los canales de pago, mientras que a la televisión en abierto le siguen quedando, ya casi como gran elemento de marca , las comedias. «Breaking Bad» (AMC); «Homeland» (Showtime); «Behind the Candelabra» (HBO ) han sido producidos por los canales de pago mientras que «Modern Family» (ABC) o «The Big Bang Theory» (CBS) por canales en abierto.

Y la tercera conclusión es que «House of Cards», producida por Netflix –un proveedor de contenidos on-line– y quizás la mejor serie del año, ha sido la perdedora de los Emmy. Si el cine en ocasiones contempla a la televisión con desdén, ésta ha cometido el mismo error con internet. Lo mejor de la noche fue Will Ferrell. El vídeo de su hilarante presentación lo podrán ver en YouTube.

*Presidente de Atresmedia