Cuenta atrás: 400 camiones para desmontar el cerro de Totalán

En el cerro de Totalán nadie descansa. Ya son cuatro días de intensa búsqueda para extraer a Julen del pozo de más de cien metros de profundidad al que se precipitó el domingo cuando se encontraba con sus padres de comida familiar. Ayer, Bernardo Moltó, uno de los 48 guardias civiles que participa en el operativo, destacó que los trabajos que se están realizando son una auténtica labor de «ingeniería civil». El equipo de cinco miembros de Stockholm Precision Tools, la empresa sueca de geolocalización, apura la ubicación del pequeño mientras los ocho efectivos de Hunosa (los mineros asturianos que se han desplazado hasta la zona) comenzaron ayer los entrenamientos junto a los miembros del GREIM (la unidad de la Guardia Civil especializada en rescate especial de intervención en montaña). En la fase final del rescate serán ellos los que deberán desplazarse físicamente hasta el punto concreto donde se encuentra el pequeño con bombonas de oxígeno ante la posibilidad de falta de aire.

En la superficie, ayer se finalizó la adecuación del terreno para proceder con las tuneladoras, un paso fundamental para asegurar la zona y evitar nuevos derrumbamientos en el agujero donde está Julen, que se calcula por debajo de los 80 metros, término en el que hallaron el tapón que les impide el acceso hasta el final del mismo. Así se ha habilitado una superficie de 23 metros de ancho para que pueda trasladarse la maquinaria pesada oportuna, entre la que hay camiones multieje de 40 toneladas. En cuanto a los dos túneles (uno vertical y otro horizontal) a última hora de ayer comenzó a realizarse la perforación del que se cavará en paralelo al del pozo donde está Julen, punto en el que también se volvió a intentar la succión de arena para destaponarle, sin resultados. En cuanto a la galería horizontal, la tuneladora estaba lista a última hora de la tarde, pero para el canal vertical, que tiene una anchura de 1,25 metros (frente a los 25 centímetros de diámetro por el que cayó Julen), se han encontrado con un problema fundamental, según relatan a este diario miembros del equipo de rescate, que supera el centenar de especialistas. La situación es crítica porque la tuneladora baja a gran velocidad hasta los 60 metros, pero por razones específicas de la maquinaria, a partir de esa profundidad se ralentiza y solamente para cavar diez metros han de emplearse entre cinco y seis horas. Y el tiempo juega en contra. Por este motivo se ha planteado una nueva opción: desmontar el terreno, es decir rebajar el monte hasta en 30 metros la altura de la zona, para ello se van a sacar 400 camiones de tierra. Una vez «roto» el monte, el acceso será más rápido. Ayer concluyeron de igual modo el encamisado del pozo donde está Julen, paso previo para iniciarse las perforaciones, tanto la vertical como la horizontal.

Según informaron a este diario desde el equipo de salvamento, ahora comienza la cuenta atrás. El operativo finalizará entre las 24 y las 36 horas siguientes al inicio de la perforación.