¿Un organismo necesario?

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l ¿Es necesario que una organización que representa a la sociedad civil forme parte de la Administración General del Estado?

–Aunque indudablemente hay que facilitar las vías de representación social ante el Estado, lo cierto es que ha habido una cierta tradición para constituir organismos neocorporativos, como determinados consejos u organismos sindicales, que reciben financiación del Estado. Estos organismos tienen la peculiaridad de que por un lado atraen la acción social del Estado hacia una determinada área, pero por otro ocupan competencias de órganos estatales y en determinadas áreas sociales. Las organizaciones que se integran en estas instituciones obtienen el beneficio de la subvención pública, por lo que supuestamente el Estado tendría la posibilidad de controlar indirectamente estas áreas. El modelo neocorporativo ha despertado grandes críticas desde las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

l ¿Estos órganos «opacos» son verdaderamente representativos?

–En última instancia acaban estableciéndose como unas «elites» vinculadas al Estado que, por un lado, viven de él y por otro, son cada vez menos representativas. Lo que ocurre en la práctica es que impiden la entrada de otros grupos en el organigrama y su representatividad se vuelve cada vez más dudosa.

l En un momento de crisis económica como el actual, ¿son verdaderamente necesarios estos organismos?

–En una situación como la que vivimos, no tiene ningún sentido que se les siga dando financiación. Lo que no puede ocurrir es que mientras existan problemas en determinados centros docentes, se sigan destinando sumas importantes a estas instituciones.