El alcalde más longevo de España: «Trabajo con la misma ilusión que hace 40 años»

Juan Antonio Torres tiene 93 años y lleva desde 1995 al frente de la alcaldía de Chercos (Almería).

Juan Antonio Torres tiene 93 años y lleva desde 1995 al frente de la alcaldía de Chercos (Almería).

De las cosas que José Antonio se siente más orgulloso es de la biblioteca municipal que ha creado en su pueblo. «Yo le escribí a todo el mundo: al Rey, al presidente del Gobierno, a todos los que se me ocurrieron y enseguida empezaron a llegar paquetones de libros enviados por políticos, intelectuales, librerías... Fue precioso». José Antonio cuenta esta anécdota porque cree firmemente que la cultura es lo mejor para su pueblo «aunque aún no se le de la importancia que merece». Lleva ya 23 años mimando en éste y otros aspectos a Chercos, un pequeño pueblo de Almería (no llega a los 300 habitantes) que le vio nacer hace 93 años y por el que siente devoción. «Un alcalde no es autoridad, es un servidor de su pueblo», resume. Sabe bien de lo que habla porque es un subteniente de la Guardia Civil que se retiró y dio el paso a la política con esta actitud de humildad y sin cobrar un sólo céntimo del consistorio: «Al contrario, pongo yo de mi bolsillo muchas cosas». Se trata del regidor en activo más longevo de España y sus electores deben estar bien contentos con su gestión porque lleva desde 1995 dedicado a estos menesteres después de ser «medio forzado» por sus propios vecinos a que se presentara a las elecciones. José Antonio cree que muchos políticos jóvenes de hoy en día no saben muy bien «dónde van, qué dirección toman». «Antes se iba a la política por vocación, para servir al pueblo; ahora, van para servirse de él, que es muy diferente». Así siente cierta «pena» por las nuevas generaciones y los tiempos que les toca vivir a pesar de que en los años 80 –cuando regresó a Almería tras su etapa como guardia civil– eran tiempos de mucha dificultad, lo que, en parte, condicionó su salto a la política. «En estos pueblos se pasaba muy mal, había mucha miseria pero yo siempre he soñado con mi pueblo y los que me conocían sabían que yo quería mucho a Chercos». José Antonio asegura que nadie le ha hecho sentirse «mayor» y quizás sea porque sigue trabajando «igual» que hace 40 años. «Quizás yo tampoco doy lugar a eso. Sigo con la misma ilusión». Él es de los que cree que la experiencia es un grado y desde luego este alcalde está curtido en mil batallas, casi de forma literal, porque sobrevivió a un atentado de ETA y le ha tocado bregar con todo tipo de situaciones por toda España. «He sido una persona que nunca he sido niño. Con 12 años ya pensaba como un hombrecito». De padres analfabetos, (como la mayoría de la gente de aquella época), José Antonio siempre tuvo «mucho interés» por las cosas. Él quería saber de todo y ya en la mili comenzó a sacarse la plaza para la Guardia Civil. Tenía sólo 23 años cuando entró y su primer destino fue Lérida. «Comencé a ascender pronto y en cada ascenso implicaba un traslado, por lo que me recorrí casi toda España». Después le tocó Sevilla, luego Almería y, después, Amorebieta (Vizcaya). «Es un encanto de pueblo pero en aquellos tiempos era el infierno porque allí estaba el cuartel general de ETA». Corrían los famosos años de plomo y José Antonio lo sufrió en sus carnes pero fue de los que se salvó. Le tocó vivir de cerca un atentado con la firma de la banda terrorista. «Fueron dos años pero a mí me parecieron 24. Allí he llorado mucho, pero de impotencia, no de miedo», confiesa. Dejó la «guerra» y regresó a su Almería natal. Pasó a la reserva activa en 1981 y comenzó a retomar el contacto con Chercos, el pueblo que le vio nacer. Al familiarizarse con los problemas de la gente, acabó aceptando la invitación de los vecinos y se animó a dar el paso a la política por el Partido Popular en 1995. Ya han pasado 23 años y está bastante satisfecho del balance. «Me encontré con una deuda bastante grande que hemos ido pagando. Ahora tenemos de todo en el pueblo, hasta tanatorio», apunta. También es el responsable de que Chercos cuente con iglesia propia (sólo había una capilla) pero el logro que le hace más feliz es las ayudas a los jóvenes: su método para evitar el éxodo rural. «Desde que una mujer trae al mundo un niño tiene 500 euros y siguen teniendo ayuda mientras sigan en la universidad. Y lo más curioso: todo esto sin subir un céntimo de impuestos». Porque sabe que las pensiones (40% del pueblo las cobra) no están para muchos trotes. Así, normal que sus vecinos estén contentos. Eso sí, no desvela si volverá a presentarse a las próximas elecciones de mayo.