El asesino de la niña de Chella puede tener un cómplice

Rubén tenía una orden de alejamiento de una relación anterior. Afirma que no se acuerda de nada porque actuó bajo el influjo de las drogas.

Rubén tenía una orden de alejamiento de una relación anterior. Afirma que no se acuerda de nada porque actuó bajo el influjo de las drogas.

«No entiendo (...) Un día todo era maravilloso y de repente, sin motivo alguno, desapareces (...) Me evitas, te cambias de lado si me ves (...), me borras de todas las redes sociales y hablas mal de mí a la gente y la verdad es que no lo entiendo. No entiendo por qué ahora esto es así (...), cuál ha sido ese paso del amor al odio». Éste es uno de los enigmáticos mensajes dejado en las redes por Rubén M., asesino confeso de Vanessa Ferrer, una adolescente de 15 años de la localidad valenciana de Chella. Rubén ya contaba con antecedentes de violencia machista. Hace dos años fue condenado a cumplir una orden de alejamiento por los malos tratos que infligió a una pareja, amiga de la víctima. Además, había estado obligado a realizar trabajos de servicios sociales en el Ayuntamiento de Chella, ocho horas diarias durante un mes.

Según los datos que constan en sus redes sociales, el detenido, de unos 20 años, había ingresado en marzo en el Instituto Enguera, el mismo en el que estudiaba Vanessa. Con todo, no había una relación sentimental entre ellos, sólo de amistad. Juan Carlos Moragues, delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, explicó que el crimen, perpetrado en la noche del miércoles, se produjo en el domicilio del arrestado. Anteriormente, como denunció la familia de Vanessa, la menor había ido al cine con unos amigos. Después se fue a cenar a casa y dijo «que se iba a dormir a casa de una amiga».

Desde su domicilio, Rubén traslado el cadáver a una sima con el coche que le pidió prestado a un amigo. Este es uno de los puntos que investiga la Guardia Civil, porque no se descarta la complicidad de esta persona. «No sabemos si el amigo sabía exactamente para qué lo quería», afirmó Moragues. Por este motivo, las pesquisas se centran en averiguar su «grado de participación» y en averiguar si Rubén «fue solo, estaba acompañado o si el hecho luctuoso lo sabían más personas». El asesino no se entregó; fue localizado por los agentes después de hablar con el entorno de Vanessa. Además de confesar su crimen, afirmó que «no sabía lo que hacía» porque había estado tomando drogas. El cuerpo de la joven fue hallado desnudo y muy deteriorado, debido a que fue arrojado por una sima de 30 metros. Los agentes no han descartado que se produjera agresión sexual.

El alcalde de Chella, José Enrique Talón, señaló que las familias del asesino y la víctima se conocían. «Les hemos visto muchas veces juntas». Hay que tener en cuenta que esta localidad tiene poco más de 2.500 habitantes. «Los ánimos están muy caldeados», añadió el primer edil.

Internet se llenó ayer de mensajes contra el asesino de Vanessa, la mayoría deseándole una larga estancia entre rejas. De hecho, amistades tanto de la menor como de Rubén no dudaron en firmar una petición en la plataforma Change.org para que en ningún caso se derogue la prisión permanente revisable en este tipo de delitos. «¿Qué pena debe cumplir un asesino que fuerza y mata a una niña? Nuestros diputados tienen mucho interés en derogar la Prisión Permanente Revisable. Están más preocupados de los derechos de asesinos y violadores que de nuestras hijas», dice la petición, que a última hora de la tarde rozaba las 5.000 adhesiones.

La madre no pudo acudir a la concentración

La madre de la menor no pudo acudir a la concentración celebrada en Chella en repulsa por el crimen. El alcalde de la localidad afirmó que se encontraba «muy afectada». Sí que acudieron varios familiares suyos, entre ellos el padre de la joven, en silla de ruedas, y que ha recibido el pésame, las condolencias y el cariño de los presentes. También estuvieron amigos y compañeros de clase de la joven, que vivieron minutos desgarradores entre lágrimas y abrazos.