Los enfermeros ya pueden recetar

El Consejo de Ministros aprobó ayer el Real Decreto que les permite indicar los medicamentos, pero sólo sin receta; para los demás necesitan a un médico. Las entidades que agrupan a la profesión aseguran que el Ministerio ha roto con su compromiso y planean tomar acciones legales

Un médico conversa con una enfermera a las puertas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid
Un médico conversa con una enfermera a las puertas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Han pasado más de seis años desde que se realizó la reforma de la Ley del Medicamento que habilitaba a las enfermeras para que pudieran indicar ciertos medicamentos. Pero, todo ello, a expensas de que se elaborara un Real Decreto que fijara los requisitos que debían tener la profesión para poder hacerlo. Después de decenas de reuniones y de unos 90 borradores, ayer, el ministro de Sanidad, Asuntos Sociales y Sanidad, Alfonso Alonso, anunció en el último Consejo de Ministros de la legislatura la aprobación de la norma: «Con este Real Decreto se les da una cobertura, se les ofrece seguridad y se refuerzan las garantías de cara a los pacientes de que el cuidado que les proporcionen se va a poder realizar con todas las garantías», aseguró Alonso en su explicación posterior a la reunión

Con este nuevo decreto se les otorga la facultad para, de forma autónoma, indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica y productos sanitarios, mediante una orden de dispensación. Así, una enfermera podrá indicar a un enfermo el uso de fármacos como el ibuprofeno o el paracetamol porque no están sujetos a la decisión del médico. Pero es en el artículo 3 de la norma donde los enfermeros tenían posadas sus esperanzas ya que les permitiría recetar ciertas medicinas para las que sí son necesarias la firma de un médico. Al final, el Ministerio ha incluido que esta facultad será objeto de seguimiento por parte del profesional sanitario que haya determinado el protocolo o guía clínica de indicación, es decir, el médico. Por todo esto, la Mesa Enfermera en la que participan tanto el sindicato de enfermería Satse como el Consejo General de Enfermería considera que la norma aprobada no cumple con lo acordado sólo unos días antes: «Es una ilegalidad absoluta que rompe con el Estado de Derecho», denunció Máximo González, presidente del Consejo. Así, de acuerdo con estos profesionales, el texto final les obliga solicitar previamente el diagnóstico y la prescripción al médico, un punto que no aparecía en el documento que se consensuó con los enfermeros y las comunidades autónomas. Del mismo modo, consideran que con esta modificación se vulnera la Ley del Medicamento que se aprobó por unanimidad en el Congreso en 2009. «Han tenido la desvergüenza de sentarse con nosotros y, sabiendo que lo iban a modificar, no decirnos nada», añadió González.

En el otro lado, los médicos muestran su total apoyo al texto aprobado en el Consejo de Ministros: «Es acertada la redacción definitiva del artículo 3 de este Real Decreto y el haberse considerado y acogido las propuestas de la profesión médica», expone en un comunicado el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM). Y apostillan: «Consideramos que queda perfectamente delimitado el campo de actuación y competencias de ambas profesiones respecto a las responsabilidad de médicos y de enfermeras en relación a los medicamentos sujetos a prescripción médica».

Desde Satse muestran el mismo enfado que el Consejo: «Rechazamos el texto normativo. Sanidad nos ha humillado y ha alterado lo que ya establece el texto normativo, cediendo al chantaje de los médicos». Y van un paso más allá: «Estamos valorando tomar acciones legales y solicitamos la suspensión cautelar del texto». Desde el sindicato consideran que con la modificación del artículo 3, «para poner una simple vacuna va a ser necesario que el paciente venga con la receta del médico».

Así también lo ve Mari Lourdes de Torres, enfermera especialista en Dietética y Nutrición del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. «Estoy muy dolida como enfermera por la decisión que ha tomado este Gobierno. Se ha saltado a la torera los acuerdos a los que se habían comprometido». Su voz refleja indignación, y es que considera que el ministro se ha plegado ante las solicitudes del CGCOM. «Con lo que han aprobado, una enfermera ya no va a poder curar una úlcera por presión a un enfermo que esté en casa. Para ello, es necesario cambiarle los apósitos y administrarle una pomada, y la profesional tendrá que llamar a un médico para que visite al paciente porque ella no podrá indicárselo». Con esta decisión «sólo se va a conseguir sobresaturar el sistema».

De Torres lleva 38 años ejerciendo la enfermería y ha pasado por diferentes unidades, entre ellas, la UCI de trauma. «Cuando el médico nos indicaba que teníamos que hacer una cura, yo sabía qué tenía que hacer, que medicamentos tenía que administrarle sin que él me los indicara. Ahora, lo tendrán que empezar a poner todo por escrito y eso va a hacer que se pierda agilidad». Con la vacunación va a pasar algo similar: «Tendremos que esperar a que el paciente llegue con el escrito del médico para que se le ponga la vacuna de la gripe», alerta la enfermera.

Esta profesional conoce bien las rencillas que pueden surgir con los médicos, aunque insiste en que «con la mayoría se trabaja de forma coordinada y los resultados son mucho mejores». De la Torre recuerda con pesar que «en el año 2000 me pusieron una querella criminal por intrusismo profesional y tuve que ir a juicio. Perdieron en todas las instancias». Durante los años previos, estaba en una unidad de nutrición y le llegaban los análisis clínicos de los pacientes. «Yo detectaba cuál era el problema y le pasaba a consulta», pero no prescribía nada, «simplemente decía si tenía un problema de hierro u otra cosa». Por ello, «me acusaron de hacer diagnósticos». Una tarea que sólo pueden realizar los médicos. «Eran los médicos los que prescribían qué debía tomar cada paciente». La acusaron de intrusión en 97 casos, «y a medida que perdían en todas las instancias, iban reforzando mi papel, mi prestigio».

«No queremos ser médicos»

Los enfermeros consideran que con la nueva medida sólo salen perdiendo los pacientes. «No va a ser necesario que hagamos huelga, sólo tenemos que seguir el Real Decreto para colapsar el sistema», afirma la enfermera Mari Lourdes de Torres. «Nos han formado para vacunar de la gripe, pero ya sólo lo vamos a poder hacer si recibimos la indicación por escrito, así que tendremos que esperar a que pase por consulta». La profesional insiste en que «nos hemos preparado para dar los cuidados enfermeros lo mejor posible. Nunca hemos querido ser médicos, sólo cuidar a los enfermos». De Torres pone otro ejemplo: «Si seguimos lo que indica la nueva norma, si un niño se corta en un colegio, la enfermera del centro no podrá ponerle la vacuna del tétanos como se hace hasta ahora. Tendrá que ir a un médico para que éste se la prescriba y volver al colegio para que se la inyecte. No tiene ningún sentido», insiste la especialista.