El decreto que nos adelantó la hora

Se publicó el 7 de marzo de 1940 y se empezó a aplicar el 16. Su quinto artículo prometía un regreso a nuestro huso que sigue pendiente

Se publicó el 7 de marzo de 1940 y se empezó a aplicar el 16. Su quinto artículo prometía un regreso a nuestro huso que sigue pendiente

«Artículo 1º. El sábado, 16 de marzo, a las veintitrés horas, será adelantada la hora legal en sesenta minutos». Así rezaba el primer artículo del decreto recogido el 7 de marzo de 1940 en el Boletín Oficial del Estado. «Oportunamente se señalará la fecha que haya de restablecerse la hora normal», proseguía en su artículo quinto. Un artículo que, hasta hoy, sigue sin tener la rectificación que prometía. El contexto histórico en el que se produjo el adelanto de la hora fue clave: la II Guerra Mundial. «Parece ser que, para evitar confusiones con los horarios –y evitar desfases durante los bombardeos y demás acciones de guerra programadas–, los países del meridiano optaron por ajustar sus horarios al huso central alemán», explica José María Fernández-Crehuet, profesor doctor de Economía y ADE en la Universidad a Distancia de Madrid (Udima), y que recoge estos hechos y sus documentos oficiales en su tesis «La conciliación de la vida profesional, familiar y personal: España en el contexto europeo» (Ediciones Pirámide). Estos países del meridiano, en el uso horario de Greenwich, eran Gran Bretaña, Irlanda, Portugal y España, que adelantaron sus relojes una hora. Tras la guerra, todos volvieron a su horario habitual... salvo España. «Ya en 1940, después del armisticio con Francia, cuando Alemania llega hasta los Pirineos, la hora de la Europa Central había sido impuesta a la Europa Occidental ocupada», apunta Fernández-Crehuet. Pero aún hubo un hito anterior. En 1922, Alfonso XIII, debido a una demanda de Inglaterra para comerciar con las Canarias, aplicó a las islas el huso 23, uno menos que el resto de España, dando pie al «latiguillo» de «una hora menos en Canarias». Algo «justificado por su distinta situación respecto a Greenwich». Así, por aquel entonces, y como indica el experto, «la hora legal del territorio nacional, tanto peninsular como insular, fue el que le correspondía por su situación geográfica».

Nuestro país está lejos de sufrir la disparidad horaria de otros. «La decisión de la hora oficial, al ser soberana, es muy distinta dependiendo del país. En EE UU hay diez zonas horarias: cuatro en el propio continente, dos en Alaska y Hawái, y cuatro en otras de sus posesiones», dice el doctor de la Udima. En cambio, en China, «aunque le correspondería tener seis zonas, sólo existe una hora oficial». Eso sí, lo que no puede hacer ningún país es «saltarse» el huso que le corresponde por su zona geográfica, constituyendo así su «hora legal».