El fraude a las compañías de seguro se ha triplicado con la crisis

Observen a la mujer de la camiseta roja. Camina perfectamente, hace gimnasia, da unas ágiles patadas de kick boxing al vacío y hasta entrena saltando sin parar. Tan solo unos días antes solicitó al seguro una indemnización de 70.000 euros. Y alegó depresión, ansiedad y una incapacidad permanente del 26% por una fractura de tobillo tras ser atropellada. En España el fraude a las compañías de seguros se ha triplicado con la crisis. Seis de cada 100 siniestros son un engaño. En total al año se defraudan 1.200 millones de euros. Otro ejemplo: pedía una indemnización de 150.000 euros por incapacidad total para realizar su trabajo de camarero tras su accidente de coche, pero nada que ver con la realidad. Aquí le vemos llevando a su hija en bicicleta, cargando sacos de escombros y rebuscando en el contenedor con posturas acrobáticas. Y lo peor es que más de nueve millones de conductores siguen justificando estas prácticas. El estudio también destaca que los hombres defraudan más que las mujeres, pero ellas fingen lesiones más graves.