El saldo de San Fermín: 22 víctimas de agresión o maltrato

De estos casos, ocho de ellas denunciaron abusos sexuales, mientras que el resto sufrieron algún tipo de maltrato o amenazas. En 2015, tres mujeres menos denunciaron casos de violencia.

El 8 de julio centenares de personas se manifestaron en Pamplona en contra de la violencia sexual
El 8 de julio centenares de personas se manifestaron en Pamplona en contra de la violencia sexual

De estos casos, ocho de ellas denunciaron abusos sexuales, mientras que el resto sufrieron algún tipo de maltrato o amenazas. En 2015, tres mujeres menos denunciaron casos de violencia.

Los abogados que han estado de guardia durante la semana de sanfermines han trabajado duro este año, ya que han tenido que realizar 317 asistencias, entre el 4 y el 15 de julio. Pero, sin duda, al margen de los hurtos, robos y casos de desobediencia contra la autoridad, donde más han visto incrementada su labor es en los casos relacionados con violencia contra las mujeres. El Servicio de Asistencia a la Mujer (SAM) atendió a lo largo de las fiestas a 21 mujeres y un menor, principalmente por delitos de maltrato (no habitual y habitual), coacciones y delitos contra la libertad sexual. Como explica a LA RAZÓN Isabel Martínez, coordinadora de este servicio, «de las 22 asistencias, ocho de ellas denunciaron situaciones de violencia contra su libertad sexual, mientras que el resto de casos (14) estaban relacionados con el artículo 153 del Código Penal, es decir, se incluyen dentro de los casos de maltrato, en la mayoría no habitual». Esta veintena de casos contra la mujer supera a los atendidos en el año 2015 cuando se contabilizaron 19. Desde el Colegio de Abogados de Pamplona afirman que el incremento de estos casos se debe, en gran parte, «a la gran difusión de los medios de comunicación» y a la campaña que se realizó desde el Ayuntamiento de Pamplona.

Aunque la cifra ya es bastante elevada, lo cierto es que podría ser mucho mayor porque «se denunciaron bastantes más situaciones similares, pero no solicitaron los servicios de nuestros letrados especializados», añade la coordinadora. A ello se suma que en los juzgados de guardia también se tramitaron juicios rápidos por considerarse delitos leves, «como tocamientos». En estos casos tampoco se han requerido los servicios de SAM. Todos estos datos, como apunta Martínez, reflejan que «se han producido un número mayor de denuncias por situaciones similares a las de años anteriores gracias a que hemos conseguido, con las diferentes campañas, que se visibilice el problema». En esta ocasión, como apunta el Colegio, también se ha ofrecido asistencia a un número más elevado de ciudadanos extranjeros, entre ellos algunas víctimas de agresiones sexuales, como la joven francesa de 22 años, que fue agredida cerca de la plaza del Castillo tres días después del chupinazo. La víctima fue capaz de describir a su agresor, que fue detenido días después. Como explica Martínez, aunque la joven volvió a su país, «nuestra unidad de defensa se responsabiliza de todo el procedimiento hasta que se alcanza una sentencia, en la mayoría de los casos». Pero, como confirma esta letrada, en los casos relacionados con violencia de género, «es difícil romper el círculo y por eso muchas mujeres no llevan hasta el final el proceso».

Lo ocurrido en Pamplona lamentablemente no es una excepción, como afirman los expertos. «Es cierto que al haber más conciencia, existen más denuncias, pero no podemos olvidar que se están dando una serie de conductas nuevas como lo que ocurrió en Año Nuevo en Colonia, que también ha aparecido en España», afirma Miguel Lorente, ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género. «En fiestas multitudinarias, en discotecas, en muchos lugares públicos se está produciendo un repunte de este tipo de conductas. Rodean entre muchos a la chica y se creen con derecho a tocarla el culo o el pecho. Ellos se justifican con que las chicas entran en esos lugares buscando guerra y no es así», subraya Lorente, que considera que «es un problema de actitud entre la población masculina, que no acepta la igualdad de la mujer y que pueda ocupar espacios donde antes sólo tenía presencia el hombre».

Para evitar que estas situaciones sigan ocurriendo en Pamplona ya se está trabajando para adecuar la ciudad a este problema. «Participamos en un grupo de trabajo que estudia los puntos negros de la ciudad. Hemos determinado que con medidas tan sencillas como cortar algunos setos o colocar espejos en esquinas con poca visibilidad se puede ayudar a que estas agresiones no se den y las mujeres se sientan más seguras», dice la coordinadora de SAM. Y en eso siguen trabajando porque la mayoría de las agresiones tuvieron lugar en el centro de Pamplona.