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Evitar que el tumor aparezca, nuevo frente de ataque

Investigadores del CNIO han localizado una proteína que se aprovecha de la grasa para desarrollar cáncer de mama. Mientras, las nuevos tratamientos de inmunoterapia llegan a la Sanidad privada

“No hay nada que deseemos más que conseguir que el tumor nunca se desarrolle”, afirma Miguel Ángel Quintela, jefe de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Es en la prevención en una de las áreas de investigación que se ha centrado en los últimos años. Y, por fin, ha obtenido buenos resultados. En unas semanas saldrán sus resultados publicados en una importante revista científica. Pero, por el momento, puede adelantar que “hemos dado con una proteína clave para entender cómo el cáncer se aprovecha del metabolismo de la grasa para desarrollar el tumor de mama”. Es decir, que han conseguido explicar cómo la grasa se convierte en un factor importante a la hora de sufrir este tipo de cáncer.

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Tanto médicos como científicos siempre han apuntado a la obesidad como un importante factor de riesgo para todo tipo de cánceres. Así, está relacionado con hasta 12 tipos diferentes de tumores, porque “se crea un ambiente inflamatorio” que ayuda a las células tumorales a desarrollarse. Eso sí, Quintela insiste en que “aquí (en referencia a España) nunca alcanzaremos niveles de obesidad tan elevados como en Estados Unidos gracias a la dieta Mediterránea. Nos saciamos antes”.

Frente a los tumores resistentes

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Además de trabajar en prevención el equipo de Quintela también ha abierto otras dos líneas de trabajo con las que busca evitar la resistencia de algunos tumores de mama a los fármacos. “Antes o después fallan, se produce resistencia de las células tumorales”, sostiene. Por ello, están intentando retrasar la oposición que plantean las células tumorales a los medicamentos inhibidores del ciclo celular, “que representaría un gran avance frente a los tumores hormonales que representa dos tercios”. En su laboratorio “hemos conseguido dar con un par de dianas que pueden duplicar la supervivencia”.

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“Un 10% más de pacientes podría controlar su enfermedad”

Con respecto a las resistencias que han surgido contra los nuevos tratamientos de inmunoterapia, “buscamos vías para que estas terapias puedan llegar a ser tan efectivas como lo son para otros tumores como el melanoma o el cáncer de pulmón”. En esta línea también trabaja Javier Cortés, director de la Unidad de Cáncer de Mama del IOB Institute of Oncology del Hospital Ruber Internacional.

Javier Cortés, oncólogo especialista en mama del IOB Institute of Oncology del Hospital Ruber Internacional / Cipriano Pastrano

“Para el tumor triple negativo, el más rebelde de tratar, es difícil dar con una diana”, explica Cortés. Sin embargo, sus últimas investigaciones, que presentó recientemente en ESMO (el congreso de Oncología más relevante), ha dado nueva esperanza a estas pacientes. Si estas paceintes, además de tratarse con quimio, incluyen la inmunoterapia –en concreto, pembrolizumab– mejora sus resultados un 15%. “Si con el tratamiento habitual conseguimos que no quede nada de tumor en el 50% de las pacientes, si sumamos la inmunoterapia pasamos al 65%. Hoy se pueden curar cuando ayer no”, resume Javier Cortés. Así, lo que afirma este investigador es que para las pacientes que tienen la enfermedad localizada, “un 10 por ciento más de pacientes podría controlarla”. Sin embargo, el metastásico sigue siendo complejo, ya que “aunque hemos conseguido aumentar la supervivencia”, el avance no ha sido tan relevante.

A Cortés ya han acudido dos pacientes que le han solicitado este nuevo tratamiento. “Las pacientes demandan cada vez más estos medicamentos y por eso debemos trabajar para que cada vez sean más accesibles”, subraya el oncólogo.

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Cada vez se detectan más pequeños

En lo que se refiere al futuro del cáncer, Cortés tiene claro que los diferentes tipos de screening, principalmente la mamografía, son muy importantes para detectar, cada vez en una fase más temprana, los tumores. “A la consulta ya nos llegan tumores de 16 milímetros, muy pequeños” y cuanto menos desarrollado esté, más probabilidades tiene la paciente de curarse por completo.

Cronificar la enfermedad en 15 años

Quintela, por su parte, es optimista. “En sólo 15 años hemos conseguido que la supervivencia del tumor metastásico pase de dos a cinco años. Casi se ha multiplicado por tres”. Por ello, cree que “si mantenemos el ritmo, en el mismo periodo de tiempo podrá aumentar hasta una media de 12 años, aunque habrá pacientes que superen los 20 años con cáncer. Se cronificará la enfermedad, será como vivir con diabetes o hipertensión”.