Ignacio Ojanguren: «Sin nosotros, el mundo sería un poquito peor»

Presidente de la Fundación Balia por la Infancia. Lleva una década vinculado a esta asociación, que ha pasado de atender a 30 niños en riesgo de exclusión en 2001 a más de 2.000 en la actualidad.

Presidente de la Fundación Balia por la Infancia. Lleva una década vinculado a esta asociación, que ha pasado de atender a 30 niños en riesgo de exclusión en 2001 a más de 2.000 en la actualidad.

El alboroto de unos niños rompe la calma de un pequeño local del madrileño barrio de Tetuán. Aquí es una banda sonora más que escuchan desde hace 15 años, los que la Fundación Balia lleva luchando para que los menores en riesgo de exclusión tengan un futuro. A Ignacio Ojanguren se lo comen a besos y abrazos en una improvisada sesión de fotos. «Profe», le llaman. Su inocencia les impide ver a un hombre con una experiencia en la abogacía y la empresa más que envidiable. No saben que es «el que manda», alguien que un día decidió hacer un hueco para los llamados a ser el futuro. Cree que empresa y tercer sector han de estar más unidos, que se ayuda menos de lo que se debería y que hay que concienciar más. Balia lleva 15 años luchando contra la desigualdad hasta con un «pincho solidario». Y quieren seguir, porque «el problema está para quedarse».

–¿Por qué está usted aquí?

–Soy un convencido de que los profesionales deben tener diversas carreras y quería tener una vida en la que compaginar distintas actividades. Dentro de ellas, una parte importante es la dedicada al tercer sector o a ayudar a otras personas. Cuando dejé la abogacía a tiempo completo, me propuse ir a sitios donde estar con gente que me gusta y hacer cosas que tengan un impacto. Eso lo encuentro en Balia. Llevaba diez años trabajando con ellos, me propusieron involucrarme como presidente y no lo dudé.

–Fundraising, RSC, marketing solidario... Ya no se trata únicamente de donar...

–Para nosotros, lo principal son los niños, pero un grupo muy importante es la gente que nos aporta. Intentamos buscar socios en nuestros donantes, ver sus puntos fuertes, en qué nos pueden ayudar y colaborar con ellos. A partir de ahí, el mundo del fundraising puede ser muy imaginativo: restaurantes que nos ofrecen la recaudación de un pincho solidario, hoteles que nos incluyen en sus facturas para que sus clientes nos hagan donaciones, empresas que nos hacen campañas de publicidad... Buscamos que lo que tienen lo pongan a nuestra disposición.

–¿Los españoles son solidarios? ¿Se preocupan por la infancia?

–La gente ha percibido que además de las crisis globales de refugiados, hambrunas o guerras, hay crisis muy cercanas. Cada vez la gente se preocupa más de las cosas de cerca. Con la infancia especialmente. Todos tenemos claro que preocuparse por la infancia es preocuparse por el futuro.

–Pero las cifras de pobreza infantil son desoladoras. ¿Cree que la sociedad es consciente?

–Creo que no. Cada vez que sale un informe de Cáritas o Unicef escucho debates que cuestionan las cifras. Nosotros siempre decimos que no sabemos si son 2,5 o 2,7 millones de niños en ambientes de pobreza, pero sí sabemos que son muchos. Muchos a los que no podemos llegar. Hay una necesidad enorme de ayuda y nos da la impresión de que la gente que mira un poco más allá de su propia casa se da cuenta.

–¿Confía en que mejore?

–Somos optimistas, pero me da la impresión de que el problema está para quedarse. La desigualdad tiene difícil solución, pero a base de concienciación podemos reducir esa brecha.

–¿Qué es lo indispensable?

–La única fórmula para que estos niños el día de mañana sean personas seguras, integradas y con capacidad de desarrollo es que tengan una educación buena. Por los recursos limitados del Estado y otras circunstancias no se llega a todos. Por eso hay organizaciones como la nuestra que intentan cubrir ese hueco.

–¿Y cómo lo cubren?

–Dando un complemento de educación a niños en riesgo de exclusión, que son niños cuyas familias tienen recursos limitados. Así que en lugar de volver a sus casas y estar desatendidos, lo que hacemos es complementar la educación que reciben en el colegio. Nuestra fórmula es educarles en hábitos: alimenticios e higiene, mejorar el rendimiento escolar y educación social y emocional, para que se puedan sentir a gusto en la sociedad. A esos niños en riesgo de abandono o fracaso escolar les damos una educación que les permita acabar su ciclo e integrarse en la sociedad. Todo el potencial que tienen, sin una educación adecuada se pierde.

–¿Ven los resultados?

–Sí. Queremos demostrar a los que nos apoyan que su ayuda tienen un efecto tangible, por lo que medimos el resultado de lo que hacemos. La medición viene por la mejora académica y en comportamiento social. En la académica tenemos un porcentaje superior al 80% de mejora en resultados, tanto en matemáticas como en lengua. Además, medimos la reducción del abandono escolar, que en España es de un 24%. Estamos logrando que entre los que pasan de manera regular por aquí el abandono sea del 0%.

–Y si ustedes no existiesen...

–Nosotros somos un granito en todo un conjunto de entidades, pero si no existiésemos nosotros y gente como nosotros la sociedad sería más desigual y habría cientos de personas concretas que tendrían menos oportunidades. Y es posible que fueran menos felices o tendrían menos oportunidad para serlo. La sociedad sería un poquito peor.

–¿Qué le pide los políticos?

–Que miren a largo plazo qué tipo de país y de gente quieren. Para mirar a largo plazo has de invertir a largo plazo y un elemento sin el cual no se sostiene un desarrollo a largo plazo es la educación. Que busquen un pacto por la Educación consensuado que garantice una estabilidad. Por otro lado, que traten mejor al tercer sector con actuaciones fiscales o ayudas. Somos eficientes en canalizar recursos del sector privado a actividades sociales. Que confíen en nosotros.

–¿Quiénes son peores, los políticos o los niños?

–Los niños son mejor que cualquier cosa. De lo que se trata es de que cuando estos niños sean políticos, porque seguro que alguno llegará, sean mejores que los de ahora.