De los Whatsapp en Viena y la mafia en Málaga a sus novias en Valencia

«Búscalo en España, es donde siempre ha querido ir», dijo uno de los cómplices de «el Ruso». Cuando le detuvieron iba bebido y por eso chocó su coche

A pesar de las órdenes de captura que pesaban sobre él, «el Ruso» viajaba a Austria y Serbia con documentos falsificados. En la imagen, tras su detención
A pesar de las órdenes de captura que pesaban sobre él, «el Ruso» viajaba a Austria y Serbia con documentos falsificados. En la imagen, tras su detención

«Búscalo en España, es donde siempre ha querido ir», dijo uno de los cómplices de «el Ruso». Cuando le detuvieron iba bebido y por eso chocó su coche.

España ha sido el punto final de la historia delictiva de Norbert Feher, más conocido como «Igor el Ruso». Pero no sólo eso, parece que la Península ha sido su base de operaciones internacionales y uno de los países que más ha visitado en los años mientras le perseguían las autoridades italianas y la Interpol. Feher tenía otro apodo, Vaclavic, y fue detenido hace dos días tras ocho horas de persecución en Teruel y dos años de búsqueda. Tras de sí deja un reguero de muertos, acusaciones por violación, robo y un extenso historial violento por el que tanto la Justicia española como la italiana lo juzgarán.

Como ha podido saber LA RAZÓN, el exmilitar de origen serbio presunto autor de la muerte de tres personas en España, entre ellas dos guardias civiles, iba bebido en el momento que tuvo el accidente con el coche «pick up» en el que huía. A Feher se le hizo la prueba de alcoholemia una vez arrestado en Cantaviejay arrojó una tasa de casi 0,50, muy superior a la permitida. La facilidad con la Feher aprieta el gatillo, de la que tenían pruebas fehacientes en Italia y ahora en España, debe responder a algún tipo de pauta de comportamiento en el que el individuo no da ningún valor a la vida de los demás, insisten fuentes de la investigación.

Según cuenta el diario italiano «Corriere della Sera» la persecución del asesino se agudizó el pasado verano, tras un chivatazo. Según el informante, «el Ruso» se movía a través de autobuses que viajaban de peregrinación de Italia a Lourdes (Francia) o Medjugorje (Croacia). Fue entonces cuando las autoridades se dieron cuenta de que el hombre más buscado en Italia había dejado el país y desconocían su paradero fuera de las fronteras italianas.

Fuera verdad o no este soplo, lo que quedaba patente con su desaparición era la visible capacidad de organización del fugitivo, ya que ha podido moverse sin necesidad de tomar demasiadas precauciones. Una auténtica red que se ha descubierto a raíz de la investigación que aún sigue en curso y a través de la cual los investigadores apuntan a diez cómplices en la supuesta red de apoyo a «Igor el Ruso». Países como Austria, Hungría y Francia han estado entre sus destinos, pero lo más curioso es que el ex militar croata convirtió España en su base de operaciones, donde acudió en varias ocasiones. Así lo dejó patente Pajdek Iván, croata y ex cómplice de Igor en viejos robos en el país transalpino, cuando fue preguntado por el fiscal Marco Forte acerca del paradero de Feher. «Búscalo en España, ahí es donde siempre decía que quería ir». Y parecía estar en lo cierto.

De hecho, las visitas del asesino a España no han sido pocas. Durante los ocho años que estuvo encarcelado por robo, el serbio mantenía correspondencia con dos chicas de Valencia. Y además, se le relaciona con una joven cubana residente en Madrid. En 2016, fue él quien decidió publicar su paradero a través de su perfil de Facebook. En él, unas fotografías lo situaban en Valencia.

En las reconstrucciones realizadas hasta la fecha por el fiscal de Bolonia, los carabinieri antimafia, sin embargo, existe un contacto más reciente y de mayor importancia para la investigación: la relación entre Igor y un destacado traficante de drogas residente en Málaga. Lo que aún queda por conocer es el vínculo existente entre ambos.

Austria, al parecer, también ha sido otro de los puntos geográficos donde «el Ruso» ha encontrado apoyo para continuar su actividad y seguir en paradero desconocido. Según la investigación de la Policía italiana, parece ser que durante los meses en los que el ex militar estaba fuera de su radar, éste habría conseguido mantener contacto con su familia y amigos más cercanos, e incluso habría viajando de Austria a Serbia en varias ocasiones, gracias a la red de intermediarios de la que se valía y con la que establecía contactos a través de WhatsApp. Parece ser, según recoge el «Corriere» que también Hungría habría formado parte de su red de contactos. Pero todo esto no hubiera sido posible sin contar con apoyo desde Francia. De acuerdo con la investigación, Feher habría conseguido moverse libremente por Europa sin levantar sospechas gracias al minucioso trabajo de un grupo de falsificadores franceses con los que se le relaciona.

Y mientras, la viuda de Davide Fabbri, el camarero que asesinó «el Ruso» en Italia, espera que la Justicia española sea quien ponga realmente el punto y final a toda esta macabra historia del «Rambo» serbio.