La defensa de La Manada: «No hubo agresión sexual, sino una relación consentida y placentera»

Los cinco acusados se han declarado hoy "inocentes"y mostrado su "confianza"en la justicia. Han ejercido así su derecho a la última palabra y con él ha quedado visto para sentencia este juicio.

Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los cinco sevillanos procesados por la presunta violación de una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016.
Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los cinco sevillanos procesados por la presunta violación de una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016.

Los cinco acusados se han declarado hoy "inocentes"y mostrado su "confianza"en la justicia. Han ejercido así su derecho a la última palabra y con él ha quedado visto para sentencia este juicio.

Una mujer es violada cada ocho horas. Por eso resulta importante entender que sólo sí es sí. La dificultad en el caso de la presunta violación grupal de los Sanfermines de 2016 radica precisamente en deliberar si la ausencia de respuesta o de gestos, denota que no hay consentimiento alguno por parte de la víctima, en este caso una joven madrileña de 18 años, o si lo hubo. En la segunda sesión de puertas abiertas del juicio, tocó ayer presentar las conclusiones finales a las defensas de los cinco acusados. Comenzó Agustín Martínez, abogado del Prenda, Boza y Escudero. Tras hacer hincapié en el juicio paralelo que según él ha habido, al producirse «un río de informaciones falsas, tergiversaciones...que iba a desembocar en un mar llamado condena, que ha concluido con los muñecos de los cinco acusados ahorcados en un puente», el letrado fue rebatiendo las afirmaciones realizadas el día anterior por el Ministerio Fiscal y las acusaciones.

El letrado se empeñó en resaltar que la joven presuntamente violada admitiera en su declaración que «con los ojos cerrados, ellos –los cinco acusados- pudieron entender que consentía o que no» mantener relaciones sexuales, sin que ninguna de las otras partes hiciera objeción al respecto. Para el abogado de tres de los acusados, hay que diferenciar si fue una violación o si se trataba de dar un escarmiento con cinco sevillanos, entre ellos «un militar, un guardia civil y un gordito (ya no) ultra tatuado», en un contexto en el que la población está hastiada de la violencia hacia la mujer. «Dijo que “no hablé, no grité no hice nada. Cerré ojos y eso ellos pueden interpretar como que estoy sometida o como que no”. La denunciante por tanto contesta que no sólo no hay ningún acto que haga entender su negativa a participar, sino que incluso ella entiende que ellos pudieron entender que sí quería». «La ley no exige que la víctima sea una heroína, pero ha de ser clara y sin matices», añadió. Por ello, se preguntó si «a alguien le cabe en la cabeza que una persona entregue las pruebas de un delito a los policías...», dijo en un afán de sembrar dudas. Martínez también hizo hincapié en las declaraciones contradictorias de la denunciante: «Primero dijo que estuvo bailando con ellos, luego que no, que la introdujeron a la fuerza en el portal y luego lo niega, que le taparon la boca, que no, que le tiraron al interior del portal, luego que no, que la agarraron para entrar en el portal y luego que como se había estado besando con uno de ellos e iba cogida de la mano que entró de la mano y que lo hizo de forma voluntaria (pensando que iban a fumar un porro). No tiene ningún sentido... Luego afirma que le empezaron a molestar y después se besa con uno de ellos. ¿Alguien lo entiende? O ¿por qué la dejaron a la chica y salieron tranquilamente andando del portal cuando ella podía haber salido a pedir ayuda?». En cuanto a las pruebas periciales, el abogado de tres de los cinco acusados concluyó que el informe de las psicólogas forenses «estaba viciado de origen» y que no entiende cómo, «tras un año y medio desde los hechos, ni Ministerio Fiscal ni acusaciones no nos han aportado ni un sólo documento que acredite que la joven haya ido siquiera una sola vez a un psicólogo en Madrid ni a ni una reunión de mujeres violadas».

Martínez también destacó la foto de Instagram que la joven subió de una camiseta para las fiestas de Castro 2018 en la que se lee: «Hagas lo que hagas, quítate las bragas». «Me resulta sorprendente que una chica ponga algo así en redes sociales un mes antes del juicio». Tras esta apreciación, el abogado recordó que ese lema es de un programa de MTV cuyo lema es «a beber hasta desfallecer y a follar como conejos». El letrado continuó con su defensa dando su particular visión de lo que se pudo ver en los vídeos: «Desgraciadamente nos encontramos ante una película porno, no una agresión sexual, si no, no se entiende que no se vea en la cara de la denunciante ningún gesto de asco, rictus, pena o de rechazo» en los vídeos. Por todo ello, el abogado de Prenda, Boza y Escudero pidió la absolución para sus representados. «Mis clientes no son ejemplo de nada, se puede decir que son unos verdaderos imbéciles», pero «no deben estar ni un día más privados de libertad ante la falta pruebas», dijo. Ayer mismo, de hecho, pidieron la libertad provisional.

A continuación el abogado Jesús Pérez, letrado del guardia civil, pidió la absolución de su representado por agresión sexual y por el delito contra la intimidad pero reconoció, sin embargo, la sustracción del teléfono móvil a la chica. Pérez también afirmó que no se ha dicho que la joven «magnifica la sintomatología y un cuadro de depresión y ansiedad y eso no sólo está en la prueba de parte (de la Defensa), sino también aparece en los informes médicos». Durante sus conclusiones, Pérez hizo hincapié en que la denuncia de la chica «pudo estar instrumentalizada por terceros o influenciada por manifestaciones de otros». Dedicó una gran parte de su exposición a las grabaciones alegando que a ella se la ve «activa», el letrado afirmó que «no se encuentra ni un cabello de la denunciante donde tuvieron lugar los hechos y eso que ella declaró que le tiraron varias veces del pelo». Antes de concluir recordó que los cinco acusados y la víctima fueron al Bar Choco, con el objetivo de mantener relaciones sexuales en los aseos antes de ir al portal. Algo que también destacó Juan Canales, abogado del militar Cabezuelo: «Primero fueron a los baños de un bar próximo y al ver tanta gente descartaron este sitio» y luego, según la versión de estos letrados, acabaron en el portal. Habrá que esperar hasta enero para conocer el fallo.