La evaluación de Bachillerato tendrá un examen oral, otro escrito y un test

Los alumnos deberán responder a 350 preguntas con cuatro alternativas

En el curso académico 2017/2018 ya no habrá Selectividad, según el calendario previsto por el Ministerio de Educación. En su lugar, los alumnos tendrán que someterse a una nueva prueba con la que podrán conseguir el título de Bachiller que ya ha sido plasmada en un borrador de real decreto que desarrolla la Lomce y que ayer fue objeto de análisis en el Ministerio de Educación por parte de las comunidades autónomas.

Al finalizar el curso, los alumnos tendrán que someterse a tres pruebas: una oral, otra escrita y, por último, una tipo test con la que comprobar si han adquirido los conocimientos y habilidades que se exigen para este nivel educativo.

Por primera vez, los alumnos tendrán que pasar una prueba oral sobre las materias troncales que han estudiado, un tipo de examen que hasta ahora no había estado contemplado con la Selectividad (estaba prevista para los idiomas con el anterior Gobierno, pero no se llegó a aplicar). También se evaluará la expresión del alumno, de tal manera que tendrá que responder a las preguntas que se planteen o a un comentario de texto que permita una «respuesta abierta producida por el alumno». La tercera de las partes será un examen tipo test que contará con un máximo de 350 preguntas sobre materias troncales y específicas que permita constatar «las competencias» adquiridas por los alumnos. Las preguntas serán en formato de elección múltiple con cuatro alternativas y de respuesta semiconstruida.

El mismo esquema de examen será el que se siga para la prueba prevista al concluir la ESO.

Las evaluaciones al final de cada etapa educativa tendrán carácter censal y afectarán a todos los alumnos de los centros españoles. Así, además de la prevista en cuarto de la ESO y en segundo de Bachillerato, habrá otra en sexto de Educación Primaria que se realizará en todos los centros docentes españoles.

De cero a diez

Los resultados serán dados a conocer a la comunidad educativa, incluidos los padres, aunque, a la hora de analizar en qué lugar queda cada centro, se considerarán factores socioeconómicos o culturales para contextualizar los resultados. No obstante, se establecerán medidas de refuerzo en el caso de los alumnos que no logren superar las pruebas. Ahora bien, se podrá repetir la evaluación en convocatorias sucesivas y se tendrá en cuenta la calificación más alta. Los padres tendrán incluso la opción de revisar los resultados obtenidos por sus hijos, que serán calificados de cero a diez puntos en cada una de las materias de tal manera que será necesario lograr al menos un cinco para poder superar la prueba.

Los exámenes serán corregidos por profesores ajenos al centro educativo del alumno, aunque no ocurrirá lo mismo en el caso de las pruebas orales, que serán evaluadas por los docentes del instituto o del colegio «de acuerdo con una guía de especificaciones desarrollada por el Ministerio de Educación». Éste será a la vez el encargado de confeccionar la prueba traducida en las diferentes lenguas cooficiales, si es que el alumno prefiere examinarse en su lengua propia.