La familia, ausente en el debate a cuatro

Desde el observatorio The Family Watch (TFW), señalan la «sorpresa» causada al «observar que la palabra familia ha sido la gran ausente»

El pasado lunes tuvo lugar el denominado «Debate a Cuatro», en el que los representantes de PSOE, Ciudadanos, PP y Unidos Podemos hicieron llegar sus propuestas electorales a la ciudadanía. Desde el observatorio The Family Watch (TFW), señalan la «sorpresa» causada al «observar que la palabra familia ha sido la gran ausente». Algo difícilmente comprensible para este observatorio pues, «si algo ha demostrado la crisis económica, es que las familias españolas unidas y fuertes han sido el apoyo económico y anímico para sus miembros. Pero no sólo eso. En el caso de las familias con dependientes a su cargo, son sus familiares los que los atienden». Algo similar ocurre con la conciliación. «Cada vez más, los abuelos son los que se quedan a cargo de los nietos debido a que los padres tienen que trabajar, en muchas ocasiones, largas jornadas laborales. Estos y otros son ejemplos de cómo las familias son las que están sacando adelante nuestro país».

Sin embargo, «muchos de los temas tratados en el debate están vinculados con la familia», en mayor o menor medida. Es el caso de la conciliación. «En muchas ocasiones se ha hablado de conciliación uniéndolo a “racionalización de los horarios”. Mucho se ha hablado de este asunto, pero para que haya un cambio de sistema, debe haber ejemplo, por parte de todos, y, por supuesto, por parte de los políticos. Un debate en prime time, que dio comienzo más tarde de las 22:00 y concluyó a las 00:30 del día siguiente, no es un buen ejemplo. Los primeros que deben de dar ejemplo a la ciudadanía, son los políticos, y este no se produjo», afirman desde TFW.

Sí que acaparó protagonismo el problema de la creación de empleo. «Cuando hablamos de mejorar el empleo en nuestro país y reducir las cifras del paro, es obvio que ayudamos por extensión a la familia», explican desde The Family Watch. «Pero echamos de menos una referencia clara y explícita. Si no se ayuda a la familia de manera directa con políticas que favorezcan la natalidad, de tal manera que la mujer que libremente desea ser madre no se vea penalizada laboralmente de forma doble -por ser madre y mujer- y con una baja maternal adecuada a sus circunstancias, favoreciendo la corresponsabilidad y por lo tanto la implicación de su pareja, nunca podremos mejorar las cifras de empleo», añaden.

Por último, otro de los puntos que tocó de lleno a los hogares es el futuro del sistema de pensiones. «Es evidente que para su sostenimiento hacen falta trabajadores, pero para que haya trabajadores, debe haber niños, es decir, reemplazo generacional. Ni una sola medida se propuso en este debate que vaya en esa línea. En este mismo ámbito, las medidas que sirven para apoyar la dependencia, no estuvieron presentes en el mismo».

Oportunidad perdida

Por todo ello, TFW cree «que en el debate del pasado día 13 se perdió una buena ocasión de hablar de la familia en España. Entendemos que asuntos como la corrupción o la estabilidad económica son prioritarios, al menos mediáticamente, pero el debate vino a demostrar que, si bien la familia cada vez está más en el debate público, esta no se encuentra en la agenda política». Además, a este observatorio le «consta que los partidos que participaron incluyen en sus programas medidas a favor de la familia. Unos más. Otros menos. Pero creemos que es la hora de poner en valor a la familia. Las familias españolas deben ser una prioridad no sólo en los programas electorales, sino en la imagen que los políticos proyectan en sus discursos. El Estado debe necesariamente contar con la institución Familiar y ayudarla a que pueda cumplir las funciones estratégicas que le tiene encomendada la sociedad».

Desde Family Watch recuerdan que, tal y como dijo el secretario general de Naciones Unidas con motivo de la celebración del Día Internacional de la Familia en 2014, «al proporcionar sustento económico y emocional a sus miembros, las familias aportan ciudadanos productivos y solidarios, comprometidos con el bien común. Las familias unidas y funcionales, sea cual sea su composición, pueden ayudar a reducir la pobreza, mejorar el bienestar de las madres, fomentar la igualdad de género y promover los derechos humanos. Es fundamental que las familias reciban apoyo para que puedan aprovechar todo su potencial. Ello implica que se han de tener en cuenta sus necesidades al formular las políticas de desarrollo, se han de considerar sus circunstancias al hacer frente a los conflictos y se ha de promover la igualdad de trato a todas las familias, con independencia de su estructura».