La laguna legal planea sobre los saltos BASE

No hay academias oficiales, sólo cursos sin seguro. No hay un mínimo de saltos exigibles en paracaídas antes de realizar este «deporte»

Después de lanzarse desde el paramotor, Darío no pudo controlar el vuelo durante su salto BASE y en lugar de sobrevolar el Castillo de Segura de la Sierra, se estrelló contra la ladera, lo que le provocó la muerte. La presencia de público en el festival que quería homenajear a su amigo Álvaro Bultó permitió registrar las imágenes previas al impacto.
Después de lanzarse desde el paramotor, Darío no pudo controlar el vuelo durante su salto BASE y en lugar de sobrevolar el Castillo de Segura de la Sierra, se estrelló contra la ladera, lo que le provocó la muerte. La presencia de público en el festival que quería homenajear a su amigo Álvaro Bultó permitió registrar las imágenes previas al impacto.

No hay un mínimo de saltos exigibles en paracaídas antes de realizar este «deporte».

La trágica muerte del cocinero Darío Barrio mientras realizaba un salto BASE con un traje de alas en Segura de la Sierra (Jaén) ha reabierto la polémica sobre si este deporte extremo debería someterse o no a mayores controles. En la actualidad, esta práctica, que consiste en saltar desde un objeto fijo, ya sea un edificio, una montaña o un globo (aunque éste ultimo no sea fijo) provisto de un paracaídas «no está regulado», aseguran desde Skydive Madrid. Una afirmación que confirman también desde Red Bull: «No está regulado. Hay un acuerdo verbal para que antes se hagan al menos 500 saltos con paracaídas».

Sin embargo, otras fuentes reducen este acuerdo verbal a 100,150 o 200 saltos. Prueba de ello es que Gonzalo Velasco, vinculado años atrás con este deporte, tras asegurar que «todos los saltos BASE se preparan y se evalúan todas las variables minuciosamente antes de llevarlo a cabo», reconoce que «hay cursos de salto BASE donde se pide un mínimo de 200 saltos de avión y una experiencia previa».

El vacío legal existente va más allá. «No hay academias, tan sólo cursos que ofrecen saltos BASE, pero sin seguro. Hay desde los que exigen 100, 150 o 200 saltos desde un avión», afirma Richi Navarro, presidente de Aesbase. Con más de 360 saltos BASE a sus espaldas, Navarro reconoce que no está regulado y cree que debería regularse en el caso de los cursos. «Es muy difícil regular esta práctica porque, ¿quién me va a impedir saltar desde una colina? Ahora bien, creo que debería regularse el tema a nivel de formación, porque por el vacío legal hay cursos que te venden esta actividad sin seguro, algo que está permitido por el vacío legal que hay».

«En Noruega, por ejemplo, te haces tú el seguro. En Francia, la Federación de Montaña ofrece un seguro para todo aquel que haga salto BASE en paredes de montaña en cualquier lugar del mundo», precisa el presidente de Aesbase.

En otros países, la legislación va más allá. «En Australia está prohibido el salto BASE, así como en determinadas zonas de EE UU. En Francia, Emiratos Árabes y en Estados Unidos hay leyes en contra de este tipo de saltos desde edificios. De hecho, a los que saltaron el año pasado desde World Trade Center les han caído siete años de cárcel», recuerda Navarro, que protagonizó un salto desde el campanario de la Catedral de Lérida. «Lo hice una vez y ya está. Había muy poca distancia, 50 metros del suelo».

El presidente de Aesbase reconoce que es un deporte de riesgo. «De hecho, en 2013 fallecieron 24-25 personas a nivel mundial, y 20 de ellas por saltar desde un avión o desde un parapente con motor y carro con traje de alas».

Es decir, como saltó el chef y propietario del restaurante Dassa Bassa, recuerda Navarro. Él tenía experiencia. Pero no siempre es así. Por ello, desde Skydive Madrid, afirman que lo idóneo «sería regular el salto BASE con un mínimo de saltos y un control físico y psíquico» con el fin de tratar de reducir el número de accidentes que se producen con la práctica de este deporte.

Sin límites

Una modalidad derivada del paracaidismo que se diferencia de ella no sólo por saltar desde un objeto fijo. En concreto, mientras que para la realización de un salto desde una avioneta se utilizan dos paracaídas, el principal y el reserva, en la realización del salto BASE sólo se utiliza uno que se abre rápido. El motivo es que no hay tiempo posible para poder utilizar otro paracaídas. Asimismo, mientras que en salto con paracaídas hay unas distancias recomendadas para abrir el paracaídas, en salto BASE no. De hecho, no hay límite de altura, y el salto es más peligroso cuanta menor distancia entre el punto del salto y el suelo. «Mientras con el salto con parapente es obligario abrir el paracaídas a 1.000 metros, en salto BASE no hay ninguna limitación. De hecho, en Cataluña el punto más alto para realizar esta práctica está a 400-450 metros del suelo». Y lo normal es hacerlo por debajo.

En el caso de Darío Barrio se suma otra peculiaridad y es el traje de alas, que los deportistas utilizan para hacer más extremo un deporte ya de por sí extremo, ya que les permite pegarse más a la pared de la que se lanzan. Lo que reduce, aún más, las posibilidades de poder reaccionar ante cualquier imprevisto. «En España, por suerte, los que saltan con traje de alas no suelen arriesgar al máximo, salvando a Darío Barrio y Armando del Rey», precisa Navarro.

Otra diferencia es la ejecución técnica del salto, mientras cuando se ha realizado el salto desde una avioneta al no haber obstáculos hay tiempo para rectificar ante cualquier problema o error, en salto BASE el tiempo para poder reaccionar es mínimo, máxime con un traje de alas, ya que el deportista extremo opta por tratar de planear en caída libre lo más pegado al edificio, a la montaña...

Pero ¿qué se siente? «Libertad. Cuando planeo tengo la sensación de libertad, no pienso en problemas ni nada, tan sólo me siento libre», reconoce Navarro, que cifra en unas 60 las personas que habrán hecho salto BASE en España en alguna ocasión y entre 15 y 20 las que lo hacen de forma habitual». Pero en cualquier caso, es una sensación que cada día gana más adeptos, de ahí que sea importante desarrollar algún tipo de regulación, incluso los que los practican lo piden. Por algo será.