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Los estereotipos sexistas, caldo de cultivo para la violencia de género

Un tercio de los chicos y tres de cada diez chicas creen que la violencia tiene su encanto en los varones. Ellos tildan de prostitutas a las que «salen con muchos»

J.V.Echagüe. Tres de cada diez jóvenes españoles cree que «cuando una mujer es agredida por su marido, algo habrá hecho para provocarlo».

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«Los hombres no deben llorar», «el hombre que parece agresivo es más atractivo», «está bien que los chicos salgan con muchas chicas, pero no al revés»... Estas afirmaciones las suscribe buena parte de nuestros jóvenes: alrededor de uno de cada tres chicos de 12 a 24 años. La idea del «macho» dominante pervive no ya como estereotipo, sino como forma de vida. Y también cuenta con su «público» femenino: casi tres de cada diez mujeres creen que la violencia en un hombre tiene su encanto. ¿Rechazan la violencia de género? Sí, rotundamente. Ahora bien, parece que en nuestra sociedad subyacen una serie de ideas preconcebidas que las convierten en un peligroso caldo de cultivo.

Ésta es la preocupante conclusión del estudio «Jóvenes y género. El estado de la cuestión». Se trata de un monográfico elaborado por el Centro Reina Sofía Adolescencia y Juventud, creado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), y que recopila multitud de indicadores que esbozan el panorama juvenil de la igualdad de género. «España es el país de nuestro entorno que más ha avanzado en este sentido», afirmó ayer Ignacio Calderón, director general de la FAD. Ahora bien, «queda distancia para llegar a una posición de equilibro. Continúa habiendo posiciones que deberían ser ampliamente superadas, basadas en condicionamientos biológicos y sociales», añadió Calderón. Y es que «sorprende la pervivencia de algunas inquietudes». De hecho, y como recordó Eusebio Megías, director técnico de la FAD, «si se han logrado estos avances ha sido gracias a las mujeres; fundamentalmente han sido ellas las que han asumido los retos». Pero hay estereotipos que parecen enquistados.

«Sigue funcionando entre los jóvenes la creencia de que mucha actividad sexual favorece al chico y desvaloriza a la chica. Esta idea tiene elementos de machismo y parece más propia de la sociedad española de hace décadas», asegura Inés Alberdi, miembro del Comité Asesor del Centro Reina Sofía. Mientras, las jóvenes deben soportar una doble cruz: «Que sea estigmatizada por ‘‘estrecha’’ o que lo sea por ‘‘fresca’’», apunta Megías. No en vano, en el estudio se afirma que aquellas mujeres con muchas relaciones son comparadas por ellos con «prostitutas».

Junto al rol del «macho» conviven otras nociones todavía más inquietantes. Uno de cada cuatro varones asegura que «si una mujer es maltratada y no abandona a su pareja, es porque no le disgusta la situación», afirmación rechazada por el 84,1% de las chicas. Casi tres de cada diez –28,2%– comparten que «cuando una mujer es agredida por su marido, es que algo habrá hecho ella por provocarlo», opinión censurada por el 88,6% de las jóvenes. En lo que respecta a la frase «la violencia en el hogar es un asunto familiar y no debe salir de ahí», el 31,3% de varones y el 21,4% de mujeres se muestra «algo, bastante o muy de acuerdo». Si se les pregunta: «¿Conviene que la mujer no denuncie a su marido por el bien de sus hijos?», un 15% de chicos cree que es la decisión correcta, por un 8% de chicas. «A pesar de los esfuerzos desempeñados en la educación y en el hogar, hay elementos anclados, transmitidos también por las propias mujeres», explica Megías.

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El informe esboza una radiografía de la juventud desglosando las principales diferencias de género en adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años: ellas se independizan antes, un 59% frente al 62% de los varones; entre el 66% y el 69% está soltero, mientras que en torno al 18% vive en pareja; las mujeres dan mayor importancia a la familia, la salud y el tiempo libre, mientras que ellos valoran más ganar dinero y tener amigos... ¿Su percepción de las desigualdades? El 42% de hombres y el 47% de mujeres cree que tener hijos constituye un freno laboral para ellas; sin embargo, si se da la vuelta a la pregunta, sólo un 23% de varones y un 11% de las chicas lo considera un obstáculo para el hombre. También son ellas –seis de cada diez– las que sacrifican su trabajo para cuidar a un familiar. Y en lo que respecta a los salarios, están discriminadas: 785,89 euros netos al mes, por 889,67 euros que ganan los hombres.

«Hay que pensar en el impacto de los medios de comunicación, donde los modelos masculinos que se exhiben son agresivos, con un atractivo que reside en la capacidad de conquista... Y, últimamente, también ocurre en modelos femeninos. Ellos y ellas son espectadores, la publicidad orienta sus comportamientos, marca diferencias entre géneros y va calando. No es de extrañar que tengan su reflejo en los gustos adolescentes», explica Valentín Martínez Otero, psicólogo, pedagogo y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.

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Para ellas, las tareas del hogar

Recientemente, un informe realizado por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad anticipaba estas conclusiones. Un tercio de los jóvenes afirmaba no tener reparos a la hora de ejercer «violencia de control» sobre sus parejas: decirle a sus novias lo que pueden o no hacer, controlar sus horarios, impedir que vean a su familia y amigos... Ideas que también se gestan en el propio hogar. «Existe un número significativo de padres que se muestran tolerantes con diferencias de género que encierran cierto machismo», explica Martínez-Otero. Y es que, en el mismo momento en que se asume que una joven debe ser la que realice las tareas domésticas en casa, la mecha de la desigualdad empieza a prender.