Los cinco primos de Cuenca que se colgaron del décimo

El cupón que Luis compró para los «pescadores» ganó uno de los primeros premios más repartidos de la historia.

Sandra Somoza, propietaria del despacho de loteria
Sandra Somoza, propietaria del despacho de loteria

El Primer Premio de la Lotería de Navidad se acordó, por fin, de Zamora y Ávila, dos de las tres provincias españolas, junto a Tarragona, que nunca había tocado el “Gordo”.

«Luis, coge el décimo que tenemos compartido y míralo». Quien llamaba por teléfono era su primo Fernando. La voz temblorosa presagiaba un drama familiar, cuando la noticia que no atinaba a pronunciar era que les había tocado el Gordo de la Lotería de Navidad. «¡Nunca te esperas que algo así te pueda pasar a ti!», comentó Luis a este diario desde el centro comercial Alcampo de Cuenca en el que llovieron millones. Allí compró hace unos meses uno de los de las 220 cupones del 03347.

Fue un número escogido al azar entre los más de 3.000 que ofertaba la administración Hada Madrina, regentada por Miguel López Caniego. El mismo que revolucionó el WhatsApp «Los Pescadores» pasadas las doce y media, cuando Aya, nada más salir al escenario del Teatro Real de Madrid, cantó el primer premio.

La tradición en este grupo compuesto por cinco primos –a quienes por encima del parentesco les une su pasión por la pesca y las horas de risas en el embalse de la Sartenilla–, es que cada uno debe comprar un cupón en su ciudad de origen y compartirlo con el resto de «Pescadores». Luis fue el que se hizo con el décimo agraciado en la ciudad de las Casas Colgadas «un día que vine a hacer la compra». Le daba igual la cifra, su única condición era «que acabase en siete, mi número». Tan poca importancia le dio, que el día en el que se sorteó el Gordo no miró la tele, ni siquiera el móvil. Pero, a veces, los milagros ocurren. «Me llamó mi primo Fernando para darme la noticia y le colgué de sopetón para comprobarlo rápidamente». Horas después, seguía en shock, esperando el abrazo de los otros cuatro premiados, que pusieron rumbo a Cuenca para agradecer a Luis su buen tino. «Es cierto que si lo hubiera comprado solo para mí, el dinero me habría sacado de más de un apuro. Repartido entre cinco no da para mucho», reconoció mirando a su hijo, que no paraba de corretear, sorprendido ante tanta emoción. «Pero parara mí el mejor premio es compartirlo con los que quiero».

Al escuchar estas palabras, las cajeras del Alcampo, al menos, pudieron reconciliarse consigo mismas. Ellas podrían estar también de celebración si hubieran comprado en Hada Madrina el 03347 en vez del 41071. Pero es el número que juegan desde hace 27 años y las tradiciones hay que mantenerlas. «Al menos se ha quedado un gran pellizco en la ciudad y alrededores, esa es la parte porque este año positiva», se consolaba una. «Jorobadas pero contenta», le respondía la otra.

Desde 1990 el Gordo no aparecía por Cuenca. El 32522 dejó hace 28 años una gran cantidad de millones. Y ayer, volvió a sonreír a esta provincia con un número más corto y mucho más tardío.