Madrid

Cuando la rana elige al más feo

Cuando la rana elige al más feo
Cuando la rana elige al más feolarazon

Ante dos machos, la hembra de rana túngara (Physalaemus pustulosus) elije al más atractivo, es decir, que se siente más atraída por el que realiza una llamada de baja frecuencia y larga duración. Sin embargo, esta elección sexual puede variar si se introduce un tercer macho, creando un efecto señuelo.

El estudio, que se publica en la revista Science, demuestra que al incluir este tercer macho inferior entre las alternativas sexuales de la rana hembra, esta última se decidirá por el menos atractivo de las dos primeras opciones. La rana se decanta entonces por la elección intermedia.

Aunque este modelo de comportamiento se produce en los seres humanos en un contexto de compra (y posiblemente también se muestren estos patrones en la elección de pareja), los científicos no entienden aún porqué la incorporación del señuelo cambia la elección de la hembra.

“No sabemos cómo sucede este efecto ya que cuando el macho menos atractivo llamaba a un ritmo más rápido, le elegían a él”, explica a Sinc Amanda Lea, investigadora en la Universidad de Texas (EE UU) y autora principal del trabajo.

El equipo realizó un experimento con 80 ranas túngaras y tres altavoces con llamadas diferentes de machos. En un primer momento, con solo dos machos, las hembras eligieron la llamada de baja frecuencia y larga duración, perteneciente al macho más atractivo. Pero prefirieron la llamada de ritmo más rápido –la del macho menos atractivo– cuando se les ofrecieron las tres opciones.

¿Una decisión realmente irracional?

“La aparición del tercer macho (el señuelo) parece cambiar la manera en la que las hembras sopesan entre los dos rasgos: atractivo o ritmo de llamada. Cuando existe un ritmo verdaderamente lento, la rapidez de la llamada no parece tener importancia”, apunta Lea, quien añade que con la introducción del tercer macho la rapidez sí importa.

Entre las diferentes hipótesis que explicarían esta supuesta elección irracional, el equipo de investigación, que cuenta con la colaboración del Smithsonian Tropical Research Institute de la República de Panamá, señala que es posible que el macho adicional cambie el modo en el que las llamadas son percibidas.

“Si las hembras usan una valoración comparativa para tomar decisiones, añadir un macho cuyos rasgos difieren de los otros dos podría cambiar la manera que las hembras miden el valor porque este depende de las alternativas existentes”, añade la científica.

Según Lea, otra posibilidad es que hay demasiada información cuando se dan opciones adicionales “y no pueden evaluarlas adecuadamente por deficiencias cognitivas”, recalca. “Sin embargo, pensar que se produce por “error” no es muy satisfactorio porque pensamos que los comportamientos para elegir pareja han evolucionado con la selección sexual que conducen a un mejor estado de salud”, concluye.