Tokio

Detectan más radiación en torno a los tanques defectuosos de Fukushima

La operadora de la central nuclear de Fukushima ha detectado una subida en el nivel de radiación en torno a unos tanques para almacenar agua contaminada similares al que sufrió recientemente una fuga de 300 metros cúbicos, informó la agencia Kyodo.

Técnicos de Tokyo Electric Power (TEPCO) detectaron un nivel máximo de 2.200 millisieverts por hora, por encima de los 1.800 que se registraron este pasado fin de semana en estos tres depósitos.

La eléctrica aún no ha logrado confirmar si estos niveles, detectados en torno a las bases de las cisternas y a una tubería, implican nuevas filtraciones de agua tóxica, ya que las lecturas de contaminación del suelo no ofrecen rastro alguno de fuga.

Ayer, TEPCO apuntó a la posibilidad de que sea la resina que se utiliza en las juntas de estos tanques la que, al degradarse por entrar en contacto con el agua contaminada, irradie esos niveles tan altos.

A mediados de agosto, la empresa detectó una fuga de unas 300 toneladas de agua muy radiactiva en un tanque del mismo bloque.

Todos estos depósitos se fabricaron de manera rápida y económica tras la fase inicial de la crisis en la planta para almacenar de manera urgente el agua que se emplea para refrigerar los reactores, que se contamina al entrar en contacto con los núcleos parcialmente fundidos.

En todos ellos, unos 350 en total, se ha empleado resina y fijaciones metálicas para unir las juntas, en vez de soldadura, como se ha hecho con otros más de 600 depósitos de la planta.

TEPCO ha reforzado las patrullas que revisan estos tanques y busca trasladar cuanto antes el agua a otros nuevos y más sólidos.

El problema de estos depósitos se une al de las miles de toneladas de agua que se acumulan en los sótanos de los edificios de los reactores, el principal desafío a la hora de desmantelar la central, golpeada por el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011.

Esa acumulación se produce porque el líquido utilizado para refrigerar los reactores se filtra en parte a los sótanos, al tiempo que las aguas naturales del subsuelo procedentes de las zonas colindantes penetran también en los edificios.

Debido a esto, se cree que la central vierte unas 300 toneladas diarias de agua radiactiva al océano Pacífico.