La central nuclear de Garoña podría reabrir en un año

El Pleno del CSN (con el único voto en contra de Cristina Narbona) dio ayer el visto bueno para que pueda volver a operar, dado que las modificaciones de diseño están avanzadas, aunque no completas. Sólo falta que se pronuncie el Gobierno

La central de Garoña está parada desde 2012
La central de Garoña está parada desde 2012

El Pleno del CSN (con el único voto en contra de Cristina Narbona) dio ayer el visto bueno para que pueda volver a operar, dado que las modificaciones de diseño están avanzadas, aunque no completas. Sólo falta que se pronuncie el Gobierno

Tras cuatro años en parada (desde el 16 de diciembre de 2012), la central nuclear de Santa María de Garoña, en el Valle de Tobalina (Burgos), podría empezar a producir electricidad de nuevo en un año. «El titular de la central –Nuclenor, participado por Endesa e Iberdrola– nos ha trasladado su intención de empezar a producir, tras realizar las modificaciones que faltan, en 12 meses. Es una fecha orientativa. Otras modificaciones similares han llevado un tiempo similar o incluso más», explicó ayer Antonio Munuera, director técnico de Seguridad Nuclear del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), durante la rueda de prensa celebrada horas después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) informara de que había dado luz verde para que vuelva a operar Garoña, al que le impone diez condiciones antes de que pueda cargar combustible.

El informe en el que el CSN asegura que sería seguro que volviera a operar ha sido remitido al Ministerio de Energía y, dado que es favorable para que Garoña continúe operando, la decisión final dependerá del Gobierno (si el informe hubiera sido negativo la decisión ya no llegaría al Gobierno).

En concreto, el Pleno del CSN acordó, por cuatro votos a favor y uno en contra (el de Cristina Narbona), fijar los límites y condiciones relativas a la solicitud de renovación de autorización de explotación de la central, cerrando así un proceso largo que ha llevado tres años.

«El operador ha cumplido con las medidas que se les solicitaba en relación con las modificaciones de diseño para la mejora de la instalación», aseguró Munuera, que reconoció que los requisitos no están al 100%. «El sistema de tratamiento de gases que conocemos como ‘‘stand by gas’’, es un sistema nuevo que se les ha pedido. El titular ha hecho un edificio, pero no ha implantado entero el sistema aunque sí una parte importante. El segundo requisito fue la separación eléctrica de cables que conlleva hacer dos divisiones eléctricas que puedan resistir en caso de un fallo. Se ha implantado en la división B, pero falta la A. Tercero, el aislamiento de la contención primaria (que es lo que tiene que ver con el cableado), que está prácticamente hecho y por último protección de los equipos ante una potencial caída del techo de la turbina en caso de incendio, que está casi finalizada. Es decir, de los cuatros, dos están casi hechos, uno a la mitad y el último muy adelantado».

Ahí radica la polémica, porque según Cristina Narbona no se han cumplido los cuatro requisitos que se exigían en la carta enviada al titular: «En la carta se considera necesario para que la central opere se hayan implantado las medidas, por eso no encuentro justificación a que se autorice». En concreto, la misiva, según explican fuentes del sector, se mandó para apremiar a Nuclenor y aseguran que no tenía validez jurídica. Dicho de otro modo, que aunque tienen que estar 100% hechas para empezar a operar, el Consejo considera que es suficiente con que se estén terminando. La carta en cuestión, fechada el 16 de abril de 2015, especifica que «en relación con la solicitud de renovación de la autorización de explotación... se establecen tres –sí, no cuatro– modificaciones de diseño que deberán estar implantadas antes de la carga de combustible. El cumplimiento de este requisito no se considera que sea necesario para la emisión del informe preceptivo del CSN... Sin embargo, sí se considera necesario para la emisión del citado informe, el cumplimiento del resto de los requisitos y las modificaciones de diseño...». Pero, según explica Munuera, «se le advirtió de que la implantación de las modificaciones de diseño podría condicionar la emisión del informe del CSN. Pero hemos visto que ya han avanzado... Todas estarán implantadas antes de la carga de combustible y previamente se revisarán para que así sea». Otro de los motivos que ha llevado a Narbona a votar en contra ha sido que en el documento «no se pone límte, lo que contradice la Guía de Seguridad 1.10».

2031: 60 años

El resto del Pleno considera que no es así, que no se cambia nada, dado que se seguirá revisando cada 10 años su seguridad. No obstante, lo cierto es que la central paró no por cuestiones de seguridad sino por motivos económicos y la única vía para que salga rentable es que pueda operar hasta 2031, es decir, 60 años, que es lo que pidió Nuclenor a Industria y por ende, el informe que el citado ministerio remitió al CSN. Es decir, que estamos más cerca de que una central nuclear opere en España 60 años. Sería la primera, pero no la única. «EE UU tiene 87 reactores nucleares que tiene de 40 a 60 años autorizados y otros países como Suiza, Suecia, Canadá.... también. En total, hoy hay 117 centrales a nivel mundial a las que se les ha autorizado que operen más allá de 40 años», afirmó Javier Dies, consejero del Pleno. Además, cabe recordar que ya en 2009 Garoña estaba por encima de los 40 años.

El informe favorable del CSN fue criticado por el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos, que se oponen a la reapertura de Garoña. La decisión última de autorizar o no alargar la vida útil de la central más antigua de España recae en el Gobierno. Al igual que años atrás quien tomó la decisión de cerrar Zorita no fue el PSOE, sino el PP, que fue quien aprobó su cierre cuando gobernaba, a pesar de que en el PP nunca se ha hablado de un plan de cierre paulatino de las centrales, como sí en cambio, le gustaba decir al PSOE.

Tras cuatro años de cierre

«No se ve casi gente en el Valle»

Juan José Pereda, además de ser alcalde de la Junta Administrativa de Quintana Martín Galíndez, una pedanía en el Valle de Tobalina, trabaja en la central Garoña. «Sería una buena noticia que la central finalmente volviese a operar. Antes había entre 400 y 500 empleados ahora poco más de 200», explica Pereda que trabaja desde 10 años en la central y antes lo hacía en las paradas programadas. «Aquí no hay empresas –prosigue–, sí alguna que otra residencia, restaurantes, y recientemente un joven ha puesto un taller de coches, pero empresas, no hay en este valle. Esto hace que desde que paró la central se note menos movimiento de gente. Antes, cada vez que se producía un parada programada se quedaban alojadas unas mil personas durante un mes. Ahora, entre el cierre de la central y la crisis, el Valle de Tobalina está bastante parado. En esta junta administrativa la mayoría estamos a favor de que continúe». Para el primer teniente de alcalde del Valle de Tobalina, Fabriciano Gómez, «lo importante es que sea seguro y esa decisión es del CSN». Fabriciano reconoce que los vecinos notan que Garoña dejó de operar: «Han echado a gente. Aquí no hay empresas, lo que daba trabajo era Garoña». Algo que también se percibe en restaurantes y bares de la zona, aunque algunos prefieren no opinar: «Tengo clientes a favor y en contra y si hablo los perdemos».

Almaraz, la siguiente en el punto de mira

Una vez que se cerró Zorita, todas las miradas se dirigieron hacia Garoña, y desde que dejó de producir electricidad (el 2,5% de la producción eléctrica española en 2012), la siguiente en la «lista» es Almaraz. «Sería difícil cuantificar el incremento de acciones por parte de los ecologistas, pero podemos decir que en los últimos meses se intenta poner a la central de Almaraz en el foco de atención por parte de algunos sectores por ser la siguiente instalación nuclear que debe renovar su permiso de explotación (junio de 2020)», explicaron desde la citada central. «Aunque hay que aclarar que el inicio de operación comercial de la Unidad 1 fue en septiembre de 1983 y el de la Unidad 2 en julio de 1984, por lo que los 40 años no se cumplirán hasta 2023 y 2024», puntualizan las citadas fuentes, que aclaran que «las fechas de saturación de las piscinas (como también se ha criticado) es 2018 para la Unidad 1 y 2021 para la Unidad II, ya que a 30 de junio de 2016 el grado de saturación de la piscina era del 88,40% para la primera y del 83,79% en el caso de la segunda».