Los perros y los gatos pueden ser amigos

Felinos y canes puede llegar a tener una buena relación. La edad, las características y la experiencia de ambas mascotas son los puntos más importantes a tener en cuenta en su adaptación

Entre todos los animales domésticos con los que podemos convivir, el perro es una de las mascotas más sociables que existen y su convivencia, no sólo con el ser humano, sino con otros animales, está más que demostrada. Es cierto que los canes se llevan mejor con unos animales que con otros y aunque a veces sea por ser lo habitual, o simplemente por tópico, los gatos son elegidos en el último lugar a la hora de convivir con ellos. Numerosas son las dudas que surgen en torno a este aspecto. Y es que, a pesar de las diferencias existentes entre estos animales, físicas y de comportamiento, es posible que ambos puedan tolerarse. Incluso llevarse bien.

¿Cuántas veces hemos escuchado «se llevan como los perros y los gatos» o «son como el perro y el gato»? Creencias populares que usamos muchas veces sin tener conocimiento del tema. Es decir, que más allá de lo que tenemos arraigado, dichos como éstos no significan necesariamente llevarse mal, salvo raras excepciones. Es imprescindible desmontar cómo esta afirmación tan apegada puede no ser cierta.

En determinadas ocasiones la relación entre perros y gatos puede ser excelente. «En la convivencia entre mascotas de distintas especies se demuestra que éstas aprenden a tolerarse e incluso llegan a convertirse en verdaderos compañeros, incluyendo los perros y los gatos», según afirman desde Mascotas Amigas. A la hora de la tolerancia entre ambas mascotas, lo importante es tener claro cuáles son las características de unos y otros animales. La supervisión por parte de los dueños también es de vital relevancia en el proceso de adaptación entre ambas mascotas.

Cuando decidimos convivir con un perro y un gato juntos hay que tener varias cuestiones en cuenta. Lo primero, la edad de ambas mascotas «Cuando un can y un felino se crían desde pequeños se hermanan y no habría ningún problema de convivencia entre ellos. En cambio, si la unión se produce cuando son adultos podrían no llevarse bien», afirma Tamara Andrés, veterinaria de la clínica Ronda Sur Talavera, que relata su experiencia positiva en el proceso de adaptación con sus mascotas.

En el proceso de adaptación que hay que tener en cuenta las características de cada uno. Los felinos son autosuficientes e independientes, son animales que necesitan su espacio y toleran la soledad, pueden pasar horas y horas solos. Además son pacientes y curiosos, tanto que exploraran a fondo cualquier lugar que se propongan. En general, se puede afirmar que son animales sociales.

Por su parte, el can es un animal acostumbrado a vivir en manada, por ello necesita la compañía de su dueño. Aunque su comportamiento dependa de la raza, todos ellos se caracterizan por ser más sociables y por su carácter depredador. «Los perros son propensos a cazar, por ello hay que tener cuidado. A veces , cuando la adaptación es entre adultos, consideran al gato como el enemigo y pueden llegar a atacarle», afirma Andrés. Atendiendo a esta afirmación, un gato siempre podrá adaptarse a un perro, pero en el caso del can solamente será posible si es cachorro.

Por último, las experiencias vividas por parte de los animales tratados son importante tenerlas en cuenta cuando éstos son adultos, ya que si alguno de ellos ha sufrido alguna vivencia traumática –como un ataque por parte de un animal con el que actualmente comparte dueño–, es posible que fracase la convivencia entre ambos. Andrés lo ejemplifica: «Si un perro es arañado por un gato, es muy difícil que se pueda dar la convivencia».