Japón

Primer plato de arroz de Fukushima

Una granja en la antigua área restringida en torno a la central nuclear de Fukushima comenzó a plantar arroz este fin de semana, por lo que es la primera de este área que ha retomado el cultivo desde el accidente atómico, informó este lunes el diario "Japan Times".

La explotación agrícola se encuentra en el distrito de Miyakojimachi de la ciudad de Tamura, a unos 15 kilómetros de la planta nuclear.

El Gobierno japonés levantó la orden de evacuación permanente de Miyakojimachi en abril de 2012, aunque solo se puede entrar a esta zona durante el día y los residentes por el momento tienen prohibido pernoctar allí.

De entre todas las áreas situadas en un radio de unos 20 kilómetros en torno a la planta nuclear en las que se levantó el año pasado la prohibición total de acceso, Miyakojimachi es el único distrito donde las tareas de descontaminación han concluido, según el Ministerio de Agricultura y la prefectura de Fukushima.

Además de la granja que ya ha comenzado la siembra, otras dos fincas planean comenzar el cultivo en los próximos días.

Los tres propietarios de estos suelos, que componen unas seis hectáreas en total, emplean fertilizantes con potasio que ayudan a reducir la cantidad de cesio radiactivo que absorben las plantas de arroz.

Todo el arroz cultivado en estas fincas será sometido a análisis de radiación antes de llegar a las tiendas.

En la actualidad, todos los productos cultivados en la prefectura de Fukushima deber pasar estos exhaustivos controles para poder ser comercializados.

La venta de cualquiera de ellos se impide si superan el límite establecido para vegetales, carnes o productos marinos, que en 2012 el Gobierno redujo de 500 a 100 becquereles de cesio por kilo, lo que implica una cota que, por ejemplo, es seis veces más estricta que la de la Unión Europea.

El terremoto y el tsunami de 2011 provocaron en la central de Fukushima un accidente nuclear, el peor desde el de Chernóbil, que aún mantiene evacuadas a miles de personas y cuyas emisiones radiactivas han afectado a la agricultura, la ganadería y la pesca de la región.