«Narcos»: las claves de un éxito mundial

Una serie, un libro y una ruta avalan el éxito de una historia real que aúna drogas, amor y violencia a partes iguales

Un fotograma de «Narcos»
Un fotograma de «Narcos»

Una serie, un libro y una ruta avalan el éxito de una historia real que aúna drogas, amor y violencia a partes iguales.

Una ficción para el público anglosajón con el 85 por ciento de los diálogos en español. Y sin doblaje. Nadie duda de que era una apuesta arriesgada; «Narcos» lo tenía todo para salir mal. Pero resultó un éxito rotundo, sin discusión. Tanto que traspasó fronteras y llegó a todos los rincones del planeta. Es verdad que lo único que despertaba recelos era el formato, porque la historia de fondo reunía todos los ingredientes para encandilar al gran público: amor, pasión, drogas y dinero, todo con base real. Porque la frase «Basado en hechos reales» es un tirón por sí sola.

«Narcos» suma ya tres temporadas y una treintena de episodios, pero el universo que se ha creado en torno a la ficción que narra la vida de Pablo Escobar es mucho más. Este mismo verano, Netflix aprovechó el tirón y lanzó «Narcos: México», un nuevo formato que inicialmente estaba pensado como la cuarta temporada de la serie original. La primera se desarrolla en Colombia y la segunda en México, pero, por lo demás, los elementos principales son los mismos: la batalla incesante entre narcotraficantes.

Todo este universo que se ha creado en la pequeña pantalla, y se ha fomentado entre libros y rutas a su tumba, contribuye a aumentar aún más el culto a la figura de Pablo Escobar a pesar de que ya ha pasado un cuarto de siglo desde su muerte. Un hecho que, por cierto, sigue despertando muchas incógnitas. Todo en un tiempo en el que las guerras entre los cárteles de droga y el contrabando de cocaína siguen dejando un largo reguero de sangre en muchos países de América Latina. «Narcos» no es historia: es una realidad que se narra en presente.

Ya habían sido muchos los intentos de adaptar a la televisón la vida del cabecilla del cártel de Medellín, una organización que llegó a controlar el 80 por ciento del tráfico de cocaína y que se cobró la vida de más de 3.000 víctimas. Pero ninguna dio con la tecla, ninguna enganchó a todos. Ninguna había elevado a Escobar a la categoría de leyenda. ¿Cómo lo lograron los creativos de Netflix? Con una buena carga de tensión dramática, que mantiene al espectador en vilo los 60 minutos que dura cada capítulo, y una precisión histórica que hizo que esquivara las críticas más afiladas.

A ello se suma, además, una potente, directa y afilada campaña de publicidad en las calles y en las redes sociales. Todos los madrileños recuerdan el rostro de Pablo Escobar estampado en uno de los edificios más emblemáticos de la Puerta del Sol con dos controvertidos mensajes: «Oh, blanca Navidad», en diciembre de 2016, y «Sé fuerte. Vuelve Narcos», en agosto de 2017. Objetivo conseguido: todo el país habló de ello.

Tal fue el «boom» que la ficción ha llegado incluso a sobreponerse sin altibajos a la muerte de su protagonista. Pablo Escobar murió al final de la segunda temporada, pero en «Narcos» no cambió nada. A rey muerto, rey puesto.