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Para el 64% de los españoles no hay suficiente libertad de educación

Un estudio presentado en el Congreso Católicos y Vida Pública pone de manifiesto que este derecho «todavía sigue en espera»

Un estudio presentado en el Congreso Católicos y Vida Pública pone de manifiesto que este derecho «todavía sigue en espera».

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La libertad de educación ha sido la piedra angular sobre la que ha girado el XXI Congreso y Vida Pública, que organiza la Asociación Católica de Propagandistas en colaboración con el CEU. Y no podía estar de más actualidad, después de la polémica generada con las declaraciones de la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, cuando dijo que el derecho de los padres a elegir centro o enseñanza religiosa no emana directamente de la Consistución.

En una de las conferencias, se presentó un informe elaborado a partir de una encuesta en la que se puso de manifiesto el descontento de una gran parte de la población está preocupada ante lo que consideran un ataque al pluralismo. Según este sondeo elaborado para la plataforma GFK para la plataforma YoLibre.org, el 64% de los españoles considera que no hay suficiente libertad de enseñanza y educación y un 29% cree que la libertad de educación debería suponer el derecho de las familias a elegir el centro educativo donde formar a sus hijos. El estudio, que se realizó en abril de este año con un total de 1.000 encuestas de veinte minutos cada una por persona, señala, además, que el 80% de los encuestados considera «muy relevante» el derecho a la libertad de educación.

El secretario general de la CEU UCH, José Manuel Amiguet, recogió estos datos para confirmar que «todavía el derecho a una verdadera libertad de educación sigue en espera. Según advirtió, «el fin único de la educación es servir en la lucha de clases y que afeó que para «universalizar la educación, la única manera es fabricar en serie». Además, Amiguet destacó que para garantizar la igualad, la «única opción es el monopolio», así como que el principio de igualdad «obliga a un único referente de calidad». «La única forma de mejorar la calidad es aumentar la inversión», añadió el secretario general de la CEU como la quinta razón. «Así es como la madrastra de lo único quiere arrinconar en un oscuro sótano a la Cenicienta de la pluralidad», concluyó Amiguet en la conferencia que ha impartido conjuntamente con el rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, quién criticó que el modelo de educación que promovió la II República –una única escuela pública, laica y gratuita– «iría en contra de principios fundamentales de nuestra Constitución y de nuestro ordenamiento jurídico».

En este sentido, el rector de la CEU insistió o en que la escuela laica «choca de bruces» con la Constitución Española porque pretende «que nuestra legislación promueva un estado laico, violenta y vulnera la voluntad de los constituyentes». Además, destacó que el papel de la familia como «la principal responsable» de la educación de los hijos y, «solamente cuando los padres hacen dejación de sus obligaciones, incumbiría al Estado proteger a esos menores abandonados por sus progenitores».

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Subsidiaria de la pública

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Lo que está claro es que en el sector educativo todavía resuenan con fuerza las declaraciones de la ministra en el congreso de Escuelas Católicas (EC) que se clausuró ayer en Madrid. Según el secretario general adjunto, Luis Centeno, Celaá deja claro dos mensajes. El primero de todos es que «la concertada es subsidiaria de la pública», Esto significa que, si hay suficientes plazas en un colegio público, hay que cerrar los concertados, cosa que ni siquiera contempla la ley educativa vigente, que establece que la red pública y la concertada son complementarias. El segundo de los mensajes que lanzó la ministra es que «la libertad de la elección de las familias está supeditada a la programación de los puestos escolares que haga la Administración», dice Centeno. Así, en lugar de crear plazas en centros concertados, si es lo que demandan las familias, es la Administración la que planifica el número de manera unilateral de forma que los padres tendrán que elegir entre lo que haya.