Proyecto 139, una puerta abierta al futuro

Clece supera el compromiso de contratar 139 víctimas de violencia de género en un año, integrando a 169 mujeres desde el pasado mes de noviembre.

El Proyecto 139 desarrollado por Clece significa para las mujeres víctimas de violencia de género una puerta a la esperanza
El Proyecto 139 desarrollado por Clece significa para las mujeres víctimas de violencia de género una puerta a la esperanza

Clece supera el compromiso de contratar 139 víctimas de violencia de género en un año, integrando a 169 mujeres desde el pasado mes de noviembre.

La violencia de género es una lacra que ha convertido en víctimas a miles de mujeres, cuya indefensión y precariedad social y laboral se ha convertido en un problema añadido a su dura situación personal en riesgo de exclusión. Por ello, las mujeres víctimas de violencia de género son uno de los colectivos vulnerables en los que se focaliza el proyecto social de Clece, filial de ACS. Además de gestionar casas de acogida para la administración pública, Clece desarrolla iniciativas de concienciación, como los Foros por la Integración, campañas con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y está involucrada en proyectos institucionales tan importantes como Hay Salida. Un compromiso reforzado con el denominado Proyecto 139, donde Clece asume el objetivo de contratar en un año a 139 mujeres víctimas de violencia de género. Esta cifra simbólica surge del número de candidaturas de entidades sociales presentadas en la III Edición de los Premios Compromiso.

Según explica Íñigo Camilleri, responsable de selección de Clece, la contratación a mujeres en esta situación «ha supuesto dar un paso más en nuestro compromiso con este colectivo».

En este proyecto, las entidades sociales son parte esencial para su desarrollo. Éstas hacen una fundamental labor de intermediación con las empresas. No sólo orientan a este colectivo, en una situación de absoluto desamparo, sino que, en colaboración con Clece, les buscan un perfil profesional, les orientan en ciclos formativos, les preparan para afrontar una entrevista de trabajo y, en definitiva, les ayudan en todas las competencias que les pueden acercar a su objetivo de empleo. Para Camilleri, «su trabajo sirve a ambas partes para controlar el proceso desde el principio, con el objetivo final de incorporar directamente a nuestra plantilla a muchas de ellas».

En la mayoría de los casos, se trata de mujeres con un perfil educativo bajo, con poca experiencia en el mercado laboral ordinario y con una falta casi total de conocimientos sobre los mecanismos para acceder a él. Suelen tener estudios primarios, a veces incompletos, con poca autonomía y sin los recursos económicos necesarios para obtener unas condiciones de vida dignas. Han sufrido violencia de género, por lo que su autoestima y confianza en sí mismas en muy pobre. Precisamente para ellas se creó el Proyecto 139, aunque el éxito de la campaña haya elevado la cifra hasta 169. «Es un número redondo que nos servía de motivación para llegar a él e incluso superarlo, como así ha sido», afirma Camilleri.

Una de estas entidades colaboradoras es la Fundación Ared. Su responsable de Formación e Inserción, Raquel Gil Artigas, lleva varios años trabajando con Clece con este tipo de colectivos sociales, que han dado un paso adelante con el Proyecto 139. «Esta ha sido una oportunidad de oro para nosotros. Nuestro proyecto necesita de la complicidad del mundo empresarial para, entre todos, ofrecer oportunidades de empleo a las personas que socialmente están al margen, que son invisibles. Necesitamos empresas privadas que quieran ser responsables y coherentes con los principios de igualdad y justicia social», como es el caso de Clece.

Susana Cervello es junto a María del Mar Yllera y Licinia Jimenez, responsable de contratación de Clece, eje central de todo el proyecto, que ha convertido a la compañía en pionera en este campo. «Nuestro objetivo es ofrecer oportunidades laborales que permitan a las mujeres víctimas de violencia desarrollarse tanto en el ámbito profesional como en el personal».

En este tipo de colectivos, siempre hay que enfrentarse con historias terribles, a las que el Proyecto 139 intenta poner luz en el camino. «Nunca te acostumbras a las situaciones difíciles que viven algunas personas, pero lo afrontamos desde un punto de vista objetivo, buscamos la persona más adecuada para el puesto de trabajo, pero con sensibilidad hacía la realidad vivencial que tiene esa candidata», dice Cervello. Y en este empeño se encuentra Clece: «Nuestro compromiso con la sociedad es real».

El mensaje que deja el Proyecto 139 está muy claro para Raquel Gil: «Siempre hay una puerta abierta a la esperanza. Y tenemos esa puerta para ofrecerles apoyo, acompañamiento y el empleo que les permitirá construir una vida nueva».

«Tomé la iniciativa de seguir adelante y ahora tengo una oportunidad»

Es joven, capaz, trabajadora y ya no tiene miedo. Se llama Beatriz, pero éste es sólo su nombre ficticio, porque su condición de mujer víctima de violencia de género la obliga a vivir en el anonimato. Ella es una de las trabajadoras que ha conseguido integrarse en el mercado laboral a través del Proyecto 139, dejando atrás una terrible historia personal. «Fue una situación muy dura y que no le deseo a nadie. Por suerte tomé la iniciativa de seguir adelante y ahora tengo una oportunidad». Limpia en una escuela en la ciudad de Barcelona. Que mesas, sillas, baños, pizarras y suelo se mantengan limpios es ahora su trabajo, el que le ha sacado de la desesperación. «Ahora tengo ganas de levantarme, de arreglarme, de hablar, de trabajar... Hay días que no es fácil, pero después vale la pena. Estoy más contenta y más segura de mi misma». Gracias a Clece y al Proyecto 139 ha conseguido encauzar su vida. «Sin el apoyo que he recibido no sé si hubiera conseguido un trabajo que me permitiera no volver a la situación en la que vivía. Invito a todas las mujeres a que denuncien la situación de violencia por la que están pasando, que no tengan miedo».