La nueva directiva europea del tabaco desata la guerra entre comunidades

Paquetes de tabaco con imágenes duras sobre sus consecuencias en la salud
Paquetes de tabaco con imágenes duras sobre sus consecuencias en la salud

Europa prepara una revisión de la regulación del tabaco. Más control sobre sus ingredientes, adiós a los aromas y más espacio para las advertencias sanitarias son algunos de los puntos más importantes.

La Comisión Europea se halla en plena revisión de la última directiva sobre los productos del tabaco, que data de 2001. Dado que ya ha llovido mucho desde entonces, y que los países miembros han legislado sobre el tabaquismo en los últimos años, resulta necesario introducir nuevos cambios. No se trata de introducir nuevas prohibiciones, como apuntan desde la Comisión, sino de regular los contenidos y el continente de esta sustancia. Sin embargo, la adopción de una propuesta, que aún queda por consolidar –se halla en grupos de trabajo y hasta 2014 no tendrá un texto definitivo que someter a votación en el Parlamento de la UE–, ya abierto heridas en el sector.

Así, en España, el «lobby» de las tabacaleras ha comenzado a presionar a las comunidades autónomas para que este texto provisional no salga adelante. «No se trata de prohibir nada, sólo de crear una regulación, más restrictiva, sí es verdad, que controle este nocivo hábito de salud. Se tocan los ingredientes, los formatos, los aromas; se incluye más espacio a las advertencias sanitarias, medidas de trazabilidad... Pero no se habla de prohibición», explica a A TU SALUD Francisco Camarelles, portavoz del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Además, todo el sector sanitario ha hecho saltar las alarmas ante la reunión hace un par de semanas de los presidentes de Andalucía, Cantabria, Canarias, Extremadura y La Rioja en la sede de Altadis en Santander. En este marco, reivindicaron las pérdidas económicas para el sector y las repercusiones en los puestos de trabajo.

Una postura hipócrita, tal como lo ven los médicos consultados por este semanario. Vicente Bertomeu, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), advierte de que «hay principios éticos que debemos seguir, si no esto supondrá la quiebra de los mismos. Se debe tener en cuenta también el impacto económico en la salud de la población. Se trata de una legislación que protege a los no fumadores». Desde la Comisión Europea se han lanzado grandes cifras que dibujan el coste que supone el tabaco: 25 billones de euros anuales en gasto sanitario, 8,3 billones de euros en pérdidas al sistema laboral (bajas, incapacidades...), 13 millones de personas sufren enfermedades relacionadas con su consumo y se cobra 700.000 muertes anuales.

Frente a esto, desde la Mesa del Tabaco, conformada por las cuatro grandes tabacaleras y todos los miembros de la cadena de valor (agricultores, distribuidores, estanqueros, Confederación Española de Organizaciones Empresariales –CEOE–, sindicatos) expone que el impacto sería duro porque actualmente, España es el cuarto país productor de tabaco de la UE, con una superficie de más de 10.000 hectáreas dedicadas a este cultivo y una producción anual de cerca de 35.000 toneladas. Desde su perspectiva, la Directiva podría producir en España la pérdida de hasta 10.000 empleos y 1.700 millones de recaudación fiscal. Este sector, que está entre los más regulados de la UE, genera más de 56.000 puestos de trabajo y aporta 10.000 millones de euros anuales en concepto de impuestos para el Estado. Además, las distintas actividades vinculadas al tabaco producen un valor añadido de 2.700 millones de euros, lo que representa casi el 0,3 por ciento del total del valor añadido de la economía.

Razones de salud

Pese a la defensa del sector tabacalero, las razones para esta revisión de la Directiva son importantes. «Pese a que se ha apuntado que las advertencias gráficas no funcionan para evitar que los fumadores rechacen el tabaco, existen evidencias científicas que así lo aseguran. En concreto, Australia y Canadá son países a la vanguardia en estos temas y en los que se ha visto su utilidad», explica Segismundo Solano, coordinador del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

En el «BMC Public Health» se publica uno de los últimos trabajos que demuestran que las advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos disminuyen hasta en un punto el consumo de tabaco entre los adolescentes. Por ello, desde la Comisión se plantea ampliar hasta un 75 por ciento del espacio de la cajetilla a los mensajes sobre las consecuencias en la salud del tabaco. Además, consideran que se precisa más transparencia en cuanto a los componentes. «El alquitrán y la nicotina producen cáncer, además de que esta última provocar mayor adición que la cocaína, y luego está el monóxido de carbono, que afecta a todo el sistema circulatorio», apunta Solano.

¿Sin sabores?

Otro experto, Germán Peces Barba, jefe asociado del Servicio de Neumología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y responsable de la Unidad de Tabaquismo de la misma, manifiesta que «será imposible saber qué lleva el tabaco, pese a las intenciones de la UE. Son tantas sustancias, además del tabaco en sí. En cuanto al control de los aditivos, me parece una buena medida, ya que muchos de ellos facilitan la entrada del humo del tabaco en los pulmones y provoca una penetración más profunda en los bronquios. Además, los convierten en más apetitosos y que la nicotina sea más asimilable. Si se los quitan, fumar será más áspero. Estoy de acuerdo con que se eliminen los light, no estamos ante productos inocuos».

En este sentido, Bertomeu subraya que «se deben evitar las sustancias que aumenten la adicción al tabaco y multipliquen los daños en el organismo».

La Comisión Europa plantea que el mentol se convierta en un aroma específico y que se regule la cantidad que se añada a los cigarrillos. Pese a que aún no se ha determinado la cantidad exacta, ya que como apunta su portavoz Fréderic Vicent, «en concreto, podrá utilizarse mentol en pequeñas cantidades, pero no en grandes cantidades, con lo que se da a un producto del tabaco un aroma que lo distingue del tabaco. Paneles de consulta asistirán a los Estados miembros y a la Comisión para decidir si un producto tiene un aroma característico o no».

«La realidad es que si hubiera que comercializar ahora el tabaco por primera vez, no se permitiría, pues podemos saber lo que contiene una lata de tomate frito pero nadie sabe que contiene un paquete de cigarrillos salvo su contenido en alquitrán, nicotina o un gas mortal como el monóxido de carbono», comenta el presidente del CNPT, Francisco Rodríguez Lozano. Sin embargo, Juan Páramo, portavoz de la Mesa del Tabaco afirma que esto no es cierto. «Nosotros pasamos todos los controles del Ministerio de Sanidad. A ellos les reportamos un listado con el contenido de los cigarrillos». Si bien es verdad el consumidor final tan sólo sabe que el cigarrillo tiene alquitrán, nicotina y monóxido de carbono, además de 70 sustancias que provocan cáncer, como rezan las advertencias sanitarias en las cajetillas.

Otras medidas

La propuesta legislativa contiene, además, fuertes medidas contra los productos del tabaco ilícitos a fin de garantizar que únicamente se vendan en la UE los productos que cumplen la Directiva. La Directiva introduce un sistema de seguimiento y rastreo para la cadena de suministro legal y medidas de seguridad que deberían facilitar la aplicación de la legislación y capacitar a los consumidores para detectar productos ilícitos. La propuesta también hace más conscientes a los consumidores de que es la delincuencia organizada la que vende los productos ilícitos. Se concede a los productos del tabaco diferentes de los cigarrillos y el tabaco de liar un periodo transitorio de cinco años.

Pese a que todos los productos del tabaco están contemplados en la Directiva sobre productos del tabaco y en la propuesta actual. Sin embargo, el tabaco de pipa, los puros y los puritos no se utilizan en la actualidad en cantidades significativas que afecten a la iniciación al tabaquismo. Así, la propuesta prevé unas normas menos estrictas para estos productos, como por ejemplo que las advertencias sanitarias gráficas no sean obligatorias o bien la no prohibición de los aromas característicos.

Una gran mayoría de los ciudadanos apoya las medidas de control del tabaco. El Eurobarómetro de 2012 muestra que el 76 por ciento de la población europea apoya las advertencias sanitarias gráficas de gran tamaño y el 57 por ciento se muestra a favor de la prohibición de losgos, colores y elementos promocionales en las cajetillas. La directiva europea sobre el tabaco está pendiente de ser aprobada por el Parlamento de Estrasburgo y el Consejo de la UE (en el que están representados todos los Gobiernos comunitarios), hecho que en todo caso no es previsible que suceda antes de 2014. En definitiva, la propuesta legislativa tiene como objetivo hacer menos atractivos los productos del tabaco y el tabaquismo, con lo que se desalienta a los jóvenes a comenzar a fumar.