¿Te atreves a probar el vino azul?

Gïk, el primer vino azul creado por seis jóvenes españoles

Azul, sí. Y se llama Gik. Un vino que nace de la mano de seis jóvenes españoles con ganas de crear algo nuevo y diferente. Veinteañeros sin ninguna experiencia ni relación con el mundo vitivinícola: ellos son diseñadores, músicos, informáticos e ingenieros que se han buscado la vida para producir vino. Algo que les ha supuesto dos años de investigación y desarrollo en colaboración con la Universidad del País Vasco, además de la ayuda de varios organismos de tecnología alimentaria. Porque este no es un vino cualquiera.

Sus creadores defienden que Gïk “no es un vino azul, sino la representación de lo que más nos mueve: la rebeldía creadora”. La idea surgió con el propósito de animar a que las personas creen e innoven en cualquier disciplina que suscite su interés creativo.

Para gustos, los colores

El color de los alimentos influye en su percepción y según los expertos, el azul en una comida natural puede ser indicativo de que ésta se encuentra en mal estado o tiene hongos. Pero estos jóvenes parecen no darle demasiada importancia. Y ¿por qué un vino azul?. Sus autores se han inspirado en el libro «La Estrategia del Océano Azul» de Chan Kim y Maugborne y su teoría de los océanos: mercados donde existe una gran competencia (rojos) frente a otros llenos de posibilidades (azules). Además de esto, en psicología del color, el azul representa el movimiento, la innovación y el infinito. También está asociado a la fluidez y el cambio.

¿Y el sabor?

Al paladar, este vino le resultará más dulce y suave, con un sabor "accesible a todos". Según explican sus creadores en su página web "el vino azul no se adapta al gusto de expertos catadores ni entendidos del sector, sino al de personas normales". Un vino que se puede combinar tanto con carne como pescado, para comidas y cenas, en el momento y lugar que apetezca.

En cuanto a su elaboración, se trata de una mezcla de uva tinta y blanca a la que se le añaden dos pigmentos orgánicos obtenidos a través de la sintetización en laboratorio: antocianina e indigotina, siendo este el responsable del color azul.

El vino azul se produce y embotella en distintas bodegas de la Rioja, Navarra o León. Se comercializa por Internet y ya han conseguido vender 70.000 botellas, exportando a países como Alemania, Reino Unido o Suiza.