El futuro del dinero

Los teléfonos se han convertido en la cartera del siglo XXI
Los teléfonos se han convertido en la cartera del siglo XXI

Los móviles están desplazando a las tarjetas de crédito como forma de pago. La tecnología nos hace creer que son más seguros pero...¿es cierto?

Los smartphones se han convertido en la cartera del siglo XXI. Allí guardamos las fotos de la familia, lo usamos de reloj, almacenamos nuestras citas, rutinas y también, cada vez más, el dinero. En apariencia, ya que lo tenemos siempre a mano, es mucho más sencillo pagar con el móvil con un simple movimiento de mano que buscar la tarjeta en la billetera, insertarla en una terminal, ingresar el código y aceptar que nuestros datos sean transferidos inmediatamente por medios electrónicos sin poder controlarlos. Ahora no sólo tenemos el dinero, también el control en nuestras manos. El mercado de los pagos con smartphones cada vez se ha extendido más y ya abarca las principales firmas tecnológicas que, sin dudarlo, se han introducido en él.

Una de las primeras fue Google Wallet. El sistema del buscador trabaja con tecnología NFC (Near Field Communication, Comunicación Cercana de Campo) y con un software que se conoce como simulador de tarjeta, en el que el programa emula la banda magnética de las tarjetas. Es un sistema sencillo y, como se basa en un software, se actualiza constantemente para sumar prestaciones de seguridad. Otra ventaja es que ni siquiera precisa de un móvil para funcionar, ya que las transacciones se pueden realizar on-line a través de las cuentas de Gmail. Poco tiempo atrás, para más información, Google compró Softcard, una plataforma de pago on-line desarrollada por los principales operadores de telefonía móvil de Estados Unidos (Verizon, AT&T y T-Mobile) con el objetivo de dotar a todos los smartphones con sistema operativo Android de Google Wallet. Todo esto hace que, para los fabricantes de móviles (que no tienen que reconfigurar su hardware) y para los comercios (que no tienen que adaptarse a una nueva tecnología), sea mucho más cómodo. Pero hay dos problemas. Uno, que seguimos dando nuestros datos personales y otro, que ha entrado al terreno de juego Samsung con su propio proyecto: Samsung Pay. Presentado en el reciente Mobile World Congress de Barcelona, utiliza también la tecnología NFC, pero le añade otra llamada Transmisión Magnética Segura (MST, por sus siglas en inglés). Con ella, basta acercar el teléfono a un lector de tarjetas convencional para que éste pueda leer los datos. ¿Similar a Google Wallet? Puede, sólo que con una diferencia sustancial: Samsung Pay, disponible para sus dos últimos modelos Galaxy S6 y S6 Edge, no guarda los datos personales en el móvil y reemplaza, en cada transacción, los números de la tarjeta por información aleatoria. El usuario sólo tiene que elegir con qué tarjeta quiere pagar, y autentificar su propiedad con el sensor de huella dactilar de los últimos Galaxy.

El sistema es muy similar a Apple Pay, sólo que la opción Samsung, al poder simular una banda magnética, tiene abiertos muchos más comercios, alrededor de 30 millones contra los 700.000 con los que cuenta Apple. La compañía californiana ingresó en el mercado con la misma estrategia a la que recurre para muchos de sus productos: dejar que los pioneros fallen y evidencien las necesidades del público. Y entonces cambiar por completo el mercado. Lo hizo con el MP3, con iTunes y ahora también busca un efecto similar con el AppleWatch.

El método de pago del gigante estadounidense Apple opera con un programa llamado Secure Element, que crea un código específico para cada transacción –en lugar del de tres dígitos que se encuentra en el reverso de la tarjeta–, lo que suma una nueva puerta de seguridad para evitar que se cuelen los amigos electrónicos de lo ajeno. Con Apple Pay, ni la propia compañía ni los comercios tienen acceso a nuestro nombre, la cantidad de dinero o el código de seguridad. Todo es completamente secreto. Apple Pay se puede instalar en ambas versiones del iPhone 6, en el iPad Air 2, el iPad mini 3 y, obviamente, en el AppleWatch. Y, en el caso de que extraviemos o nos roben el móvil, se puede utilizar la app Find My iPhone para cancelar cualquier operación futura.

A estos contendientes se les ha agregado una sorpresa, esperada por tratarse de una firma tecnológica, pero sorprendente por no estar involucrada en el mercado de los smartphones: Facebook. Y lo hace de un modo muy efectivo. Así como Samsung y Apple tienen sus terminales como medios de comunicación y Google su sistema operativo para tentar a los usuarios a recurrir al pago electrónico, la empresa de Mark Zuckerberg recurre a su herramienta de comunicación más usada: Facebook Messenger.

La experiencia previa de Facebook, a la hora de cobrar por publicidad o juegos, le ha servido para crear un nuevo sistema que será completamente independiente. Lo innovador de la propuesta es que no sólo servirá para pagar en determinados comercios, sino que será una opción gratuita para transferir dinero entre amigos o para pagar cuentas a medias. La opción funciona tanto con ordenadores como con sistemas iOS y Android. En el buzón del chat de Messenger, junto a la opción de enviar un archivo adjunto, aparecerá el símbolo «$». Basta pulsar en él para que el sistema les pregunte cuánto dinero desean transferir y desde qué cuenta. En caso de duda, Facebook puede realizar una serie de preguntas para confirmar la identidad del usuario. El dinero se envía de forma instantánea y, en ningún momento éste pasa a través de Facebook. Dependiendo del sistema operativo, se puede requerir la confirmación por huella dactilar. Por ahora, este servicio está disponible sólo en Estados Unidos y con tarjetas Visa y Mastercard. Pero si confirma su seguridad, se convertirá en una alternativa demasiado poderosa para que sea ignorada.