Uno de los acusados de la violación en sanfermines admite que no hubo consentimiento de palabra

Comienzan las declaraciones de los miembros de "la manada"

Traslado de uno de los detenidos desde el centro penitenciario de Pamplona hacia el Palacio de Justicia de Navarra. EFE/ Jesús Diges
Traslado de uno de los detenidos desde el centro penitenciario de Pamplona hacia el Palacio de Justicia de Navarra. EFE/ Jesús Diges

Los cinco acusados, que defendieron ayer su inocencia, habían llegado a un pacto previo para no contradecirse. Todos insisten en que ella consintió. «Mienten como bellacos», dice un abogado de la joven.

Máxima expectación en el Palacio de Justicia de Pamplona. A las 10:00 de la mañana comenzó en la sala 102 la octava sesión del juicio a «La Manada». Ayer prestaron declaración los cinco jóvenes sevillanos acusados de violar grupalmente a una chica madrileña en los Sanfermines de 2016, a puerta cerrada y con numerosas medidas de seguridad. Los primeros en intervenir fueron José Ángel Prenda, Jesús Escudero y Ángel Boza, los tres defendidos por Agustín Martínez. Después le tocó el turno al ex guardia civil y, por último, al militar Alfonso Jesús Cabezuelo. Tal y como se adelantó el martes, los integrantes de «La Manada» sólo contestaron a las preguntas de la Fiscalía, las de la defensa y las de la acusación particular . No así a las acusaciones ejercidas por el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno foral, al considerar que son «pseudopolíticas».

Cada uno de ellos volvió a reiterar su inocencia y ninguno varió un ápice su declaración inicial: que aquel 7 de julio de 2016, a eso de las tres de la mañana, no obligaron a la joven a entrar en el portal del número 5 de la calle Paulino Caballero de la capital navarra y que todas las relaciones, que se practicaron en grupo y fueron grabadas por los móviles del guardia civil y del militar, fueron consentidas por parte de ella. «Se sabe cuando una mujer quiere». Esta es la frase que, según el abogado de la víctima, Carlos Bacaicoa, afirmaron los acusados cuando les preguntaron cómo sabían que la chica consentía.

Cuando el primero de los acusados estaba prestando declaración, el tribunal decidió suspender momentáneamente la sesión por los ruidos que estaban llegando del exterior. A las puertas de la Audiencia de Navarra, más de 400 personas, muchas de ellas de colectivos feministas, se manifestaron en apoyo de la víctima. Bajo el lema «No es no. Justicia», gritaron consignas como «Yo si te creo» y «No estás sola, venimos en manada». Denunciaron «la justicia patriarcal y machista» por el hecho de que el tribunal haya admitido como prueba el informe de la defensa de los acusados sobre la vida de la víctima, posterior a la supuesta violación.

En este receso, el abogado Agustín Martínez atendió a los periodistas congregados. Tras criticar la decisión de la Delegación de Gobierno de Navarra de autorizar esta concentración, ya que dijo que «favorece los juicios mediáticos», el letrado se mostró algo descontento por las preguntas ejercidas por la fiscal, que tildó de «puntillosas»: «No sé hasta qué punto ciertos aspectos a los que ha hecho alusión tienen relevancia», apuntó. No obstante, dijo que tanto «El Prenda» como el resto de sus defendidos están «muy esperanzados, con una actitud educada y muy colaboradores con la Justicia». Entre los cinco acusados, desde que fueron detenidos y enviados posteriormente a prisión provisional, sigue la actitud de colaboración mutua, hasta el punto de que Martínez reconoció que «siguen siendo muy amigos; más que amigos, hermanos». De hecho, se hizo un pacto para que cada uno de los acusados sólo pudiera ser preguntado por su respectivo abogado y que no hubiera preguntas cruzadas entre unos y otros.

Respecto a la declaración de «El Prenda», la primera de la mañana, reiteró en el juicio que las prácticas sexuales fueron consentidas, pero que no hubo una declaración afirmativa expresada verbalmente por parte de ella. Según el abogado de la joven, «El Prenda» declaró en la sesión que «hay muchas formas de expresar consentimiento» y que entendía que la chica aceptaba practicar relaciones por «los gemidos», que expresaban «placer». «No ha sabido explicar con coherencia qué motivos le llevaron a creer que existía consentimiento por parte de ella», apuntó el letrado.

Una vez concluidas las declaraciones de Escudero y Boza, a las 14:30, el tribunal ordenó otro receso hasta la tarde. Como «El Prenda», Escudero y Boza reiteraron su versión inicial, incluyendo que la chica accedió de forma voluntaria al portal para practicar sexo. Y lo justificaron asegurando que la chica madrileña les dijo «puedo con dos y con cinco» y que incluso tomó en ocasiones la iniciativa en el desarrollo de las relaciones sexuales.

Por la tarde se reanudó la sesión. Declaró primero el integrante de «La Manada» de profesión Guardia Civil, ahora suspendido. Por voluntad propia entregó a la Policía los vídeos que grabó desde su móvil al considerar que acreditan que no hubo agresión sexual. Un total de 96 minutos de escenas explícitas de sexo que fueron visionados el martes fotograma a fotograma. Según los policías que elaboraron los informes iniciales, estas imágenes dan a entender que la actitud de la joven fue «neutra» y que su «actitud no fue participativa». En julio admitió ser él el responsable del hurto del móvil de la víctima, lo que puede ser utilizado por el resto de las defensas. Es más, aseveró que se lo quitó por «un ataque de codicia».

«Mienten como bellacos», afeó Bacaicoa. «Su versión queda desmontada por los vídeos, la estrategia de la defensa tiene errores de bulto desde el principio, hay muchas contradicciones», resaltó.

Hoy continúa el juicio. En esta novena sesión prestarán declaración por videoconferencia el amigo de la víctima que acudió con ella a los Sanfermines y también al otro que llamó antes de entrar en el portal. También, y de forma presencial, serán interpelados la detective a la que la defensa le encargó el polémico informe sobre la vida posterior de la joven y tres policías municipales, así como el ginecólogo y el toxicólogo que la atendieron.