Un 88,3% quiere cuidados paliativos de calidad

La petición de que el Estado pilote la administración de estas atenciones sube hasta el 90,9% entre los mayores de 55 años.

Eutanasia, «muerte digna»... palabras y eufemismos ante las que las decisiones son irreversibles y en las que pesan también razones económicas y de ahorro sanitario
Eutanasia, «muerte digna»... palabras y eufemismos ante las que las decisiones son irreversibles y en las que pesan también razones económicas y de ahorro sanitario

La petición de que el Estado pilote la administración de estas atenciones sube hasta el 90,9% entre los mayores de 55 años.

No es un escenario fantasma –aunque quizá deberíamos calificarlo como fantasmagórico–. El Gobierno holandés ha planteado al Parlamento una ley que otorgue el derecho a la eutanasia a personas que, aunque no estén enfermas, sientan que «ya no tienen más perspectivas en la vida» y «han desarrollado un deseo de morir persistente y activo». Un paso más allá de la eutanasia que impera en el país desde 2002 y que, por ejemplo en 2017, se ha llevado «por delante» a más de siete mil personas. Ahora, en pleno debate en España sobre el suicidio asistido –poner los medios a alguien para que acabe con su vida– se ha colado la reciente votación en el Parlamento portugués, donde conservadores y comunistas han rechazado las leyes de eutanasia para potenciar, en su lugar, unos cuidados paliativos de calidad, con mayor inversión y buenos profesionales al frente. Han rechazado la salida fácil –y económica– de aplicar la eutanasia. En la encuesta de NC Report, el 61,1% de los consultados reconocen que existe una cultura de la muerte contraria al derecho a la vida. La pérdida de la conciencia del valor de la vida humana, en cuanto tal, lleva a la pérdida del respeto por todo ser humano. Esta minusvaloración de la dignidad de todo individuo, genera sentimientos o actitudes de indiferencia, desprecio o rechazo ante la vida. Frente a los atajos planteados desde la izquierda en España, los consultados han vuelto a dejar claro su sentido común con el apoyo, en un 88,3%, a impulsar cuidados paliativos para un buen morir, para –esta sí– una muerte digna. Un final que nunca debe ser dejado en manos de otros que sin duda tomarán la peor decisión...