La «cara B» del cine español en la dictadura

La plataforma de cine español FlixOlé ofrece en su catálogo filmes que dan a conocer el «nuevo cine español» que surgió en los 60

Noche de verano
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La plataforma de pago –que dedica casi un 95 por ciento de su catálogo al cine español– no se duerme en los laureles y siempre está buscando anzuelos para captar a nuevos espectadores y sabe diversificar su oferta. Si durante estos días –coincidiendo con el festival de cine de Málaga– tiene un apartado temático sobre el certamen, con cintas de otras ediciones que lograron varios premios, no se olvida del pasado del cine español. De ahí que haya programado un especial sobre el «nuevo cine español», nacido en los años 60, facilitado por García Escudero, que creó una nueva ley de censura más objetiva, y en cierto modo más aperturista, en la que pudieron desarrollar su carrera directores emergentes.

Carencias emocionales

En el tiempo coincidió con otros movimientos cinematográficos, de mayor postín –al menos así fueron considerados por la prensa especializada– como la «Nouvelle Vague» francesa, y el «Free Cinema» británico. En España tuvo su propia identidad. Por un lado, los cineastas tenían la necesidad artística de narrar lo que les ocurría a los españoles criados en la postguerra y sus carencias emocionales y también la adaptación de novelas que, pese a su prestigio, pasaron de largo para muchos directores.

En 1964, Miguel Picazo –un realizador con una trayectoria irregular– estrenó su obra maestra, «La tía Tula», basada en la novela de Miguel de Unamuno. No es baladí que optase para interpretar a la Tía Tula a Aurora Bautista, una de las estrellas del cine de la postguerra gracias a «Locura de amor» (1946). En el filme se cuenta la historia de una mujer que reprime sus sentimientos ante su cuñado viudo mientras sufre por una maternidad frustrada. Otras obras que fueron reivindicadas son «La busca» (1966), de Angelino Fons, basada en la novela homónima de Pío Baroja, y que logró dos premios de Círculo de Escritores cinematográficos para su director y la actriz Emma Penella. Tampoco se puede obviar la irrupción de Mario Camus que recuperó dos textos de Ignacio Aldecoa: «Young Sánchez» (1963) –una radiografía de la pobreza y el deseo de prosperar a través de un joven boxeador de Barcelona– y «Con el viento solano» (1966), en la que un joven Antonio Gades encarna a un gitano que mata a un hombre y que carga sobre sus espaldas un tormento psicológico. ¿Y cómo olvidar «La caza» (1966)? Carlos Saura planteó un escenario claustrofóbico en un campo abierto. Concretamente en un coto que fue escenario de un enfrentamiento durante la Guerra Civil. Como hizo Picazo con Bautista, Saura eligió como uno de los protagonistas a Alfredo Mayo, uno de los intérpretes del régimen gracias a «Raza» (1941), cuyo guionista, aunque no aparece en los títulos de crédito, fue Francisco Franco.

Entre los directores que darían que hablar no se puede olvidar a Manuel Summers con «Juguetes rotos» (1966) y a Julio Diamante que rodó Tiempo de amor (1964) y «El arte de vivir» (1965) historias de arribismo social. Todos ellos, a su forma armaron cinematográficamente la «cara B» de la España bajo la dictadura.

«Noche de verano», de Jorge Grau, sin censura

FlixOlé recupera la versión, sin censura de «Noche de verano» (1962), un título dirigido por Jorge Grau, que fue decapitada por el régimen. La plataforma ha recuperado los quince minutos más de lo que se exhibieron en las salas comerciales. La cinta está protagonizada por Paco Rabal y María Cuadra y cuenta la relación de dos parejas durante la noche de San Juan