De Manuel se queda en el umbral

La presidencia niega la Puerta Grande a un novillero decidido y entregado al buen toreo.

Francisco de Manuel dando un derechazo, ayer, en la última novillada de San Isidro. Foto: Efe
Francisco de Manuel dando un derechazo, ayer, en la última novillada de San Isidro. Foto: Efe

La presidencia niega la Puerta Grande a un novillero decidido y entregado al buen toreo.

Las Ventas (Madrid). Decimonovena de San Isidro. Novillos de Fuente Ymbro, de buenas hechuras, fina lámina y sin exceso en las cabezas, encastados en general y de juego dispar, desde la calidad del segundo a las complicaciones del tercero, pero todos con posibilidades de lucimiento.

Marcos, de azul noche y oro: metisaca bajo y estocada (silencio); pinchazo y bajonazo (silencio tras aviso).

Alejandro Gardel, de negro y oro: estocada caída atravesada (silencio); estocada (silencio).

Francisco de Manuel, de nazareno y oro: estocada delantera desprendida (oreja tras aviso); estocada delantera (vuelta al ruedo).

El novillero madrileño, de orígen venezolano, Francisco de Manuel se quedó ayer en el umbral de la Puerta Grande. Y todo porque el mismo presidente que premió con amplia generosidad el viernes a las figuras hoy pareció arrepentirse y, recaneándole un segundo trofeo hizo pagar al novel los dispendios de la víspera. Fue de los tres de la terna de ayer el novillero que más y mejor empeño puso ante los encastados novillos de Fuente Ymbro, y en especial ante un tercero que desarrolló visibles complicaciones y que ya le cogió de lleno y con mucha dureza cuando iniciaba la faena de muleta. No se arredró por ello De Manuel, que antes lo había banderilleado con sinceridad y que luego se dispuso a hacerle faena con mucha verdad a pesar de que el utrero se colaba aviesamente por ambos pitones. Aun así, el novel continuó totalmente dispuesto a tirar con temple de sus embestidas, por mucho que el planteamiento tuviera ciertas desigualdades derivadas de las lógicas carencias técnicas de quien apenas acaba de debutar con picadores. Fue, con todo, una faena valiente y decidida, «en novillero», para ser más elocuentes, es decir, demostrando que de verdad quieren ser toreros. Hubo oreja tras una estocada delantera, igual que fue la del sexto, solo que esta vez el presidente generoso no quiso premiarle, aunque volvieron a pedírselo por mayoría. Este otro novillo sacó un inicial punto de genio pero se fue atemperando ante el templado mando de los que siempre quisieron ser largos muletazos de Francisco de Manuel, que dejó ver muy a las claras un toreo de sinceridad y sabor añejo.

Otra nueva estocada delantera precedió a la petición del trofeo que luego negó el espléndido presidente que el viernes valoró de más a las figuras pero que hoy le racaneó el triunfo a un modesto novillero.

Los otros dos novilleros de la terna, Marcos y Ángel Téllez, debutaron en Las Ventas con mucho más rodaje y oportunidades que el triunfador de la tarde, pero ambos se cumplir en sendas faenas que no pasaron de la corrección formal y de un prudente oficio ante novillos que, por nobleza y trapío, solo les pidieron poner algo mas de carne en el asador.