Encabo: «Diez minutos en Madrid son suficientes para recuperar la ilusión»

Coloquio dentro del II Ciclo de Cine Taurino en Las Ventas

De izqda. a dcha., Luis Miguel Encabo, Serafín Marín, Patricia Navarro, Antonio Bañuelos y Leandro

La repercusión y la importancia de las actuaciones en Las Ventas es tal que, como ha explicado esta mañana el diestro Luis Miguel Encabo dentro del II Ciclo de Cine Taurino, «diez minutos son suficientes para que un torero recupere la ilusión; eso es lo que da Madrid».

Tres toreros que no participaron en el ciclo en honor el patrón de la Villa y los labradores pero sí hicieron el paseíllo en el coso venteño, Luis Miguel Encabo, Leandro y Serafín Marín, y el ganadero Antonio Bañuelos tomaron la palabra en un coloquio bajo la moderación de la periodista Patricia Navarro, jefa de la sección Toros en La Razón. Tuvo lugar en el Gran Teatro Ruedo de Las Ventas tras el visionado del documental «Las Ventas 2014, fuera de San Isidro», donde se recordaron más de veinte faenas de toreros y novilleros realizadas de marzo a octubre en la plaza de la calle Alcalá.

No ocupan los primeros puestos del escalafón pero sus faenas, y los toros de Antonio Bañuelos, en Las Ventas este año han quedado en la retina de los aficionados. «Cuatro años atrás habría maldecido el pinchazo que me privó de la oreja pero hoy es más importante la satisfacción personal, sobre todo en Madrid, una plaza básica en mi carrera», recalcó Encabo.

La tarde del 24 de agosto estuvo especialmente representada en el coloquio. En concreto, por dos de los toreros y el ganadero. Leandro y Serafín Marín lograron un apéndice por coleta y en las crónicas de los medios se destacó el juego de cuatro bureles de la ganadería burgalesa. Antonio Bañuelos recordó de la corrida que «estaba en tipo, baja y con cuello». «Claro que importa la suerte pero las hechuras, dentro del encaste de cada ganadería, son la clave que puede hacer de una tarde un éxito», recalcó.

El catalán Serafín Marín, que acaba de estrenar nuevo apoderado (José Antonio Campuzano), indicó que las tres tardes, y dos orejas, en Madrid «han hecho que marzo y octubre de este año no se parezcan en nada». Es por ello que, según el diestro, «ahora confío en mi madurez como forma de reencontrarme siempre».

Por su parte, el vallisoletano Leandro afirmó encontrarse en una etapa de su profesional en la que «lo más importante ya no es defraudar al público sino defraudarte a ti mismo». Es más, ahondó, «la comunicación con el toro es lo más puro de esta profesión; sólo ahí descubrimos nuestras limitaciones y nuestras metas». En la actualidad, el diestro está «muy ilusionado» con su presencia en México el próximo 21 de diciembre en el coso de Insurgentes.