Gran faena de Pepe Luis Vázquez en el cuarto. Detalles de Morante en el segundo y oreja para Cayetano en el sexto

Pepe Luis Vázquez toreando en Granada
Pepe Luis Vázquez toreando en Granada

Granada. Primera corrida de la Feria del Corpus. Se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y faltos de raza en su conjunto. Media entrada. En la corrida actuó una orquesta filarmónica y una soprano.

Pepe Luis Vázquez, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo tras aviso.

Morante de La Puebla, oreja y pitos.

Cayetano, silencio y oreja.

Lo primero que sorprendió fue que la entrada de público no respondió a las expectativas creadas por el cartel. Además, en el festejo hubo una orquesta filarmónica y una soprano.

Pepe Luis Vázquez imprime a su toreo la elegancia y el sentimiento de otra época. Es una vieja emoción verlo torear con el capote. Templó con añejo aroma la noble embestida del jabonero. Hubo pulcritud y armonía. Falló con el descabello y dio la vuelta al ruedo. Al cuarto, Pepe Luis, lo toreó con ese concepto luminoso y clásico que tanto representa a la escuela sevillana. Hubo pasajes de gran belleza. Al fallar de nuevo con el verduguillo perdió los trofeos. Pero en el recuerdo quedan tandas de gran belleza y prestancia.

El saludo de Morante de La Puebla al segundo, un colorado ojinegro, fue ese compendio que surge cuando el toreo se hace literatura. Su labor con la muleta tuvo arquitectura, aroma y sobre todo lírica; aunque su oponente resultó desrazado y flojo. Más de media y una oreja. Al quinto, Morante no quiso verlo y tiró por la calle de en medio y entró a matar. El generoso público de Granada se enfadó con el torero de La Puebla y lo pitó.

Al tercero colorado Cayetano Rivera le compuso un trasteo al que le faltaron en todo momento limpieza y quietud. Hubo algunos muletazos sueltos, que se diluyeron por la falta de ligazón. Falló con los aceros y fue silenciado. Cayetano lanceó con gusto y elegancia al sexto, un toro colorado y bragado. Brindó a Pepe Luis. Inició la faena toreando junto a las tablas con las dos rodillas en tierra. Se llevó el toro junto al tercio y allí compuso el toreo fundamental. Aprovechó la bondad de su oponente en dos buenas tandas con la derecha. Al natural, bajo el nivel alcanzado. Ya en el epílogo hubo algunos ayudados por bajo que resultaron lucidos. Mató bien y cortó una oreja.