Toros

La primera cita de la temporada venteña

Pablo Aguado, Leo Valadez y Diego Carretero serán los novilleros encargados de abrir la temporada en Madrid ante un encierro de Fuente Ymbro

De izquierda a derecha, Leo Valadez, Pablo Aguado y Diego Carretero
De izquierda a derecha, Leo Valadez, Pablo Aguado y Diego Carretero

Han sido tiempos de transición, cambios. El invierno, más ajetreado de lo normal tras la llegada de Simón Casas y Nautalia Viajes a la «Moncloa» del toreo, concluye, y con él, también la espera del aficionado venteño por volver a sentarse en la piedra de la Monumental. Mañana domingo, 26 de marzo a las 6 de la tarde, Las Ventas acogerá la primera novillada de la temporada. Será la primera puesta en escena de un tiempo nuevo. La terna está compuesta por el sevillano Pablo Agudo, que realizó una gran faena en Olivenza y cuya temporada presente será la última como novillero, Leo Valadez llega a Madrid como triunfador del pasado Zapato de Oro de Arnedo, y Diego Carretero, que cortó una oreja en la pasada feria de Fallas y ganó, en la pasada edición, la Naranja de Oro 2016 de Algemesí. Éstos se medirán ante novillos del hierro gaditano de Fuente Ymbro, que según ha comunicado la empresa Plaza 1 han sido aprobados en el primer reconocimiento veterinario.

Los tres son conscientes de lo que significa Madrid, y que «un triunfo aquí te puede cambiar la temporada», comenta Pablo Aguado, que al igual que sus compañeros de terna vienen con la «ilusión y la responsabilidad que requiere la plaza más importante del mundo». «Es una tarde muy esperada porque se cumple un sueño desde que empecé a querer ser torero y espero que se cumpla como lo he soñado muchas veces», relata en este caso Leo Valadez, que comienza su tercera temporada con los del castoreño.

Son aires nuevos que vienen pisando fuerte en el escalafón novilleril. Cada uno con sus armas para lograr los éxitos. Para Carretero, su concepto es «torear con verdad, con la muleta adelante, plana y llevarlo muy atrás a la cadera». El toreo soñado. Aunque hay quién, como Valadez, que define su toreo como «variado», sin renunciar «al clásico». Llegan con toda su artillería, listos para ganarse el sitio que reclaman, como Valadez: «voy con ganas de demostrar que quiero ser figura del toreo».