«Las cogidas son un tributo a pagar por la gloria y estoy encantado de hacerlo»

Taurodelta ha ofrecido al joven madrileño volver a Las Ventas el 27 de julio

Gonzalo Caballero, el pasado San Isidro.

Gonzalo Caballero, como buen colchonero, ha interiorizado la filosofía del cholismo para pensar únicamente en ir «domingo a domingo». El pasado 13, en Las Ventas, tenía una oreja de su primer toro, la Puerta Grande entreabierta, pero un quite por gaoneras en el quinto le dejó tendido en suelo, inconsciente. Ahora se recupera para volver a apostar por darlo todo, torear despacio y lograr su mayor objetivo: triunfar en la plaza de Madrid.

-Lo primero de todo: ¿cómo está?

-Bien, mejor. Ya se han pasado los dolores de cabeza, las náuseas, los mareos y, sobre todo, tengo la tranquilidad de que han descartado las lesiones neurológicas. Era lo que más me preocupaba. Ahora estoy recuperándome poco a poco.

-En un principio, su cuadrilla, apoderado y familia estarían muy asustados al verle en el suelo inconsciente.

-Claro. La caída fue muy fea y el golpe en la cabeza muy grande. El miedo eran los daños neurológicos que pudiera haber sufrido. Esas lesiones no se manifiestan hasta pasadas unas horas y fueron momentos de tensión hasta que se descartaron después de las pruebas. Tengo golpes bastante fuertes por todo el cuerpo. Me han dicho que haga las cosas muy despacio. A ver si poquito a poco puedo estar ahí otra vez.

-La tarde del domingo en Las Ventas empezó bien, con una oreja.

-Sí, es una tristeza tremenda no haber podido matar al sexto toro porque vi la Puerta Grande muy cerca. La gente estaba muy predispuesta, había una sensación de Puerta Grande y fastidia mucho haberlo tenido tan cerca. Aunque por otro lado estoy contento porque sabía que tenía que darlo todo y apostar al máximo. El destino quiso que fuese así. Hay que aceptarlo, asumirlo y pensar en el futuro.

-Ha conseguido despertar el interés del público al leer su nombre en los carteles.

-El concepto del toreo y mi idea de ir a la plaza es darlo todo y que haya emoción. Lucho por que se vea el concepto del toreo que tengo y cada día trato de torear más despacio, con más suavidad. Espero conseguirlo.

-Tenía la oreja del primero y no perdonó el quite en el quinto.

-Una vez que le corté una oreja al primer toro sabía que no me podía ir andando. Tenía que jugármela a todo o nada y que pasara algo. Me he ido otras veces con una sola oreja de Madrid y duele mucho quedarse cerca de la Puerta Grande. Todos los toros de salón, todos los días que me levanto, lo hago con la ilusión de prepararme para abrir la Puerta Grande de Madrid y ese es el mayor objetivo que tengo desde que quiero ser torero. Por eso estoy muy dolido: porque el otro día lo tuve muy cerca. Los toros te dan mucha gloria y tienes que pagar ese tributo de alguna manera. Me tocó pagar la oreja de esa manera y estoy encantado de hacerlo. Pero sé que tendré otra opción de abrir la Puerta Grande y daré todo por conseguirlo.

-Además, su compañero cortó una oreja al novillo que le tocaba a usted. ¿Le da más rabia?

-No quería verlo, al final no lo he visto, y no puedo opinar al respeto. Me alegro por el compañero pero da mucha rabia dejar ahí dentro un toro en Madrid con las orejas y más cuando vienes de puntuar con el otro.

-¿Cree q llegará a la cita del día 26 en Cabanillas?

-Confío en que sí pero si te digo cualquier cosa te miento. Cada vez que me visto de torero es para darlo todo. He aprendido de errores del pasado por querer reaparecer antes de tiempo con alguna cornada y luego pagar trances muy duros. Ya me pasó con la cornada del pene en Roquefort (Francia). He adquirido una madurez para saber que cuando me visto de torero tengo que estar al 100 % para ponerme en el sitio que yo quiero.

-¿Ha hablado con la empresa de Madrid para volver lo antes posible a Las Ventas?

-La empresa de Madrid ha tenido un detalle muy bonito al llamarme tanto a mí como a mi entorno para preocuparse por mi estado de salud. Me ha llamado personalmente gente de la empresa. En el mismo momento que terminé de dar la vuelta al ruedo tras cortar la oreja, nos dijeron que el día 27 de julio toreábamos. En ese sentido, estoy muy agradecido por el trato recibido y la sensibilidad que han tenido después del percance.