El auténtico «Expediente X» es que la serie continúe

En el 25 aniversario de su estreno en España, regresa hoy a FOX con el estreno de la 11ª temporada, en la que, según su creador, han asumido mayores riesgos.

Imagen de la undécima temporada de «Expendiente X»
Imagen de la undécima temporada de «Expendiente X»

En el 25 aniversario de su estreno en España, regresa hoy a FOX con el estreno de la 11ª temporada, en la que, según su creador, han asumido mayores riesgos.

Es una torpeza remitirse al estreno de «Twin Peaks, el regreso» para hacer lo propio con la vuelta de «Expediente X», porque si el argumento de la serie de David Lynch es atemporal, la que creó Chris Carter, no: respondía a una época, hace un cuarto de siglo, en el que estos agentes del FBI especializados en resolver enigmas paranormales volvían locos a los espectadores. Ese es el riesgo que corren Mulder (que encarna David Duchovny) y Scully (Gilliam Anderson)– una pareja televisiva tan asentada en el imaginario colectivo como «Starsky & Hutch», Meredith Grey y Derek Sheperd en «Anatomía de Grey» y Dylan y Brenda en «Sensación de vivir»–, saber si la audiencia de estos tiempos, sobre todo los espectadores más jóvenes, estarán predispuestos a caer en su cepo de casos que resolver cuyo germen se escapa a lo lógico y en los que los protagonistas forman parte de una realidad paralela –extraterrestres, conspiraciones, espíritus– preñada de misterios y explicaciones que se saltan a la torera cualquier argumento cargado de raciocinio. Y, para colmo, el gobierno de los EE UU trata de ocultar.

Un romance previsible

La nueva temporada que hoy se inicia en la cadena FOX a las 22:20 horas tiene ese reto por delante, porque en este 2018 ni las series de televisión, ni la audiencia, son tan ingenuos. Tampoco ayuda que Gilliam Anderson, la actriz que interpreta a Scully, haya declarado antes de su estreno que es su última temporada, lo que corta de raíz lo que podría ser la resurrección de una trama que, en sus primeras nueve temporadas tenía parte de su encanto en saber si Scully y Mulder iban a tener un romance, que lo tuvieron, pero muchos seguidores se quedaron con las ganas de saber el futuro de esa relación.

No hay que olvidar que «Expediente X» ya conocía una décima temporada en 2016 que dejó a la audiencia y a los críticos fríos, porque se cercioraron de que su creador, Chris Carter, en vez de asumir algún riesgo, se echó en brazos de la nostalgia. Además hay que tener en cuenta que a Duchovny después de «Californication» ya no se le percibía tan enigmático y sí muy terrenal – demasiado, si se tiene en cuenta que el actor se convirtió en un adicto al sexo–, y Anderson había evolucionado en su carrera con papeles más complejos, como el que interpretó en «Hannibal». ¿Podrían hacer creíbles y, sobre todo vigentes, a Mulder y Scully? La respuesta fue positiva, lo que se les volvió en contra fue el argumento.

En esta nueva tanda que nos ofrecen de diez episodios, Carter ha hecho un acto de contrición y, lejos de ensimismarse en lo que logró con el «Expediente X» tradicional – que era fijo en las candidaturas de los premios Emmy y los Globos de Oro en las postrimerías del siglo XX– ha asumido algún riesgo sin perder su esencia.

Ápice de realidad

En la undécima temporada de la ficción se ha tomado más en serio su legado. No faltan los casos de extraterrestres, los monólogos con un tufo filosófico de Mulder –qué se le va a hacer, ahí residía parte de su encanto– y el intento de aplicar la lógica racional de Scully para resolver los casos, aunque luego recule en pos de avalar pruebas que apelan más a la mitología y que se acercan más al discurso de «Cuarto milenio».

¿Qué ha hecho el bueno de Carter para engatusarnos de nuevo? Como pergeñó Ryan Murphy, el creador de «American Horror Story Cult», «Expediente X» sigue con sus paranoias conspiratorias, pero éstas ahora remiten a la administración de Donald Trump. Cuando Mulder y Scully aparecieron por primera vez no había «fake news», ahora sí; por aquel entonces el FBI tampoco era un problema de Estado, algo que ha cambiado, ya que el máximo responsable de los Estados Unidos ha acusado al ex presidente, James Corney, al que despidió en el pasado mayo, de «mentir, filtrar y proteger» a Hillary Clinton durante la campaña electoral sin obviar las conexiones de la candidatura de Trump con la inteligencia rusa. Así, sin citarlo, «Expediente X» se vuelve más terrenal y lanza subliminalmente, o no tanto, que para fenómeno paranormal, el que existe en la Casa Blanca.