El hijo de Mar Flores debuta en "Toy Boy"interpretando a un stripper

Carlo Costanzia, el hijo de Mar Flores, debuta en la actuación interpretando a uno de ellos en «Toy Boy», el «thriller» que hoy estrena Antena 3 en horario «prime time».

Carlos Costanzia, en el centro de la imagen, junto a uno de sus compañeros en «Toy Boy». Foto: Antena 3
Carlos Costanzia, en el centro de la imagen, junto a uno de sus compañeros en «Toy Boy». Foto: Antena 3

Carlo Costanzia, el hijo de Mar Flores, debuta en la actuación interpretando a uno de ellos en «Toy Boy», el «thriller» que hoy estrena Antena 3 en horario «prime time».

Es un cóctel letal y no solo porque en «Toy Boy» haya un asesinato encima de la mesa, un «stripper» –que era el amante de su esposa (Cristina Castaño)– condenado por matarlo, buenas dosis de sexo, drogas, venganza y corrupción política, además de una historia de amistad. Esta es la carta de presentación de la serie de Antena 3, en colaboración con Plano a Plano, que se estrena hoy en horario «prime time». Con la excepción de Castaño, que viene avalada por sus intervenciones en «La que se avecina» y «Cuerpo de élite», María Pujalte («Vota Juan»), Pedro Casablanc («Matadero») y María Pedraza («La casa de papel»), el resto de los intérpretes –como Jesús Mosquera (Hugo), José de la Torre (Iván), Carlos Scholz (Óscar), Raudel Raúl Martiato (Germán) y Jairo (Carlos Costanzia)– están dando sus primeros pasos en la interpretación y asumen sin complejos el protagonismo de la serie. No son rostros conocidos, algo que está en el haber de los responsables de la ficción, ya que un rostro conocido por el espectador que interpretase a un «stripper» posiblemente hubiese quitado credibilidad a la trama.

Un superviviente

Para Costanzia, hijo de Mar Flores y Carlo Costanzia di Costigliole, «Toy Boy» significa una oportunidad que cogió al vuelo. «Me veo reflejado en Jairo porque es muy sensible, aunque se pone una coraza de dureza para que no le pase por encima la vida», dice. No extraña ese carácter, que a veces puede parecer incluso borde, porque es un superviviente que, además de ser «stripper», ejerce la prostitución porque necesita el dinero. Pero ahí se acabaron las similitudes, ya que vienen de mundos opuestos –nada mal para probarse como actor– y de experiencias vitales que están en las antípodas. «Vive una sexualidad muy abierta –en ese sentido me ha abierto de par en par el concepto de los roles sexuales y de género– y además, debido a un golpe en la cabeza, no habla», explica. No es habitual que un principiante se atreva a debutar en una producción visual sin una de sus principales armas: la voz. Sin embargo, para Costanzia fue un acicate «porque fue una experiencia muy bonita aprender el lenguaje de signos durante ocho meses y canalizar todas las emociones del personaje desde su mirada y el lenguaje corporal». Después, tuvo que aprender a bailar «y lo flipé, puesto que me pasé meses en el gimnasio y entrenando con una disciplina muy férrea. La recompensa es que me ha hecho mucho más fuerte mentalmente».

Aunque la principal trama se centra en los papeles que encarnan Castaño, Pedraza y Mosquera, el resto de los «strippers» de «Toy Boy» tienen sus respectivos conflictos. Sobre ellos recaen dos de los actractivos de la ficción: ver cómo los hombres también pueden ser objetos sexuales y las trampas que se les puede tender a unos –«juguetes de la alta sociedad, que es lo que son nuestros personajes»– Costanzia, dixit. «Es fantástico que se cambien los roles y sean los varones los que sean el detonante del deseo para mujeres que pueden pagarlo porque siempre se ha visto con las féminas, pero también es verdad que se mueven en un mundo muy oscuro en el que solo son unos cuerpos para los demás», sentencia.