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Freddie Highmore: “La vida se trata de aceptar a los demás”

El joven interpreta a un médico autista en “The Good Doctor”, cuyas dos primeras temporadas completas se pueden ver en AXN

Freddie Highmore
Freddie Highmore

El joven interpreta a un médico autista en “The Good Doctor”, cuyas dos primeras temporadas completas se pueden ver en AXN.

A este actor con cara de niño bueno, otra cosa es lo que le exigen sus personajes, le conocimos de «Bates Motel», una serie no demasiado afortunada porque se planteó como una precuela de «Psicosis» (1960) en la que interpretaba al protagonista, un barbilampiño Norman Bates. Pasado ese trago, ahora es la estrella de la serie «The Good Doctor», un drama en el que encarna a Shaun Murphy, un joven médico con una peculiaridad: es autista. En el canal de pago de AXN están disponibles bajo demanda las dos primeras temporadas mientras se está gestando la tercera. En su visita a Madrid sorprendió por su castellano impoluto, ya que vivió nueve meses en la capital, y sobre todo, por su capacidad de dejarse entrevistar con derecho a réplica.

-Las series de médicos, salvo «Anatomía de Grey», parecía que habían pasado a la historia. ¿Qué ofrece «The Good Doctor»?

-Creo que es una ficción muy optimista en un entorno político y social cada vez más negativo. Mi personaje ni es cínico ni es un antihéroe, solo es una persona que a pesar de tener autismo, -con lo que conlleva, ya que se siente diferente y discriminado-, habla con la gente, tiene empatía, mucha más que personas que no tienen ninguna dolencia y se sienten inmortales.

-David Shore, el productor ejecutivo de «House» y «Houdini y Doyle» estaba en el proyecto de «The Good Doctor». Visto así era imposible rechazarlo...

-Trabajar con él es como hacer una carrera universitaria de series de televisión. Su forma de contar historias es magnífica y sabe crear un equipo que va en la misma dirección. Además, nos preparamos muy bien para saber cómo abordar a una persona con autismo sin prejuzgarla. Mi personaje Shaun expresa las emociones de una forma distinta, ni mejor ni peor que el resto. Lo que pretendíamos es el que el espectador hiciese un viaje emocional con él.

-¿Qué destaca de Shaun?

-Partimos de la veracidad y la autenticidad. No es un héroe, es un ser humano y no puede curar todas las enfermedades.

-¿Cómo se prepara un personaje con tantos matices y una dolencia que cuesta entender?

-Desde la honestidad. Para empezar, hemos roto un estereotipo: que los autistas no tienen emociones... ¡Por supuesto que las tienen! Sin embargo, no son obvias. Les cuesta expresarlas. Llora, es feliz cuando las cosas les salen bien. Pero, sobre todo, hemos intentado transmitir al espectador que no son unas personas distintas, como mucho singulares.

-Uno de los aspectos más sobresalientes de la serie es que el resto de sus compañeros del hospital le empiezan a entender.

-Sí, pero tengo que aclarar que es recíproco. Shaun tiene que aprender a comunicarse con su entorno y comprobar cómo le afecta, al tiempo que ellos van aprendiendo de su esfuerzo y su humanidad. De eso se trata la vida: de aceptar a los demás, no de estigmatizarlos, y hacer cosas juntos.

-«The Good Doctor» es una serie que emite un capítulo por semana. Dicho de otra forma, no es una serie bajo demanda y para verla en un maratón. ¿Van a contracorriente?

-Hay ficciones que se merecen, por su contenido, degustarlas cada siete días, no de forma rápida como si fuese un atracón porque el espectador, ante tanta acumulación de datos y tramas, se puede perder a lo largo de la historia.