Betania, el enclave bíblico más importante de Jordania, Patrimonio de la Humanidad

A nueve kilómetros al norte del Mar Muerto, en la orilla este del río Jordan, Betania de Transjordania es el enclave bíblico más importante de Jordania y acaba de ser nombrado Patrimonio de la Humanidad. Petra, Quseir Amra, Um Al Rassas y el desierto de Wadi Rum ya lo eran.

A nueve kilómetros al norte del Mar Muerto, en la orilla este del río Jordan, Betania de Transjordania es el enclave bíblico más importante de Jordania y acaba de ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Betania es el quinto lugar de Jordania que es nombrado Patrimonio de la Humanidad después de Petra, Quseir Amra, Um Al Rassas y el desierto de Wadi Rum.

Betania fue el lugar donde se estableció Juan Bautista y donde, se cree, Jesús fue bautizado. También fue el lugar dónde Jesús oró por primera vez ante Dios y reunió a sus primeros discípulos. El área cuenta con restos romanos y bizantinos, incluyendo también restos de cinco iglesias paleocristianas y capillas. Actualmente se celebran bautizos y es un lugar importante de peregrinación cristiana.

PETRA

Petra es, sin ninguna duda, el tesoro más preciado de Jordania y su atracción turística más importante. Si bien su fama y su belleza se han visto reforzadas tras ser designada en 2007 una de las Nuevas Maravillas del Mundo, Petra ya venía siendo denominada desde mucho antes como la octava maravilla del mundo antiguo. Fue fundada hacia el siglo VI a.C. por árabes nabateos, una tribu nómada que se asentó en la zona y sentó los principios de un imperio comercial que llegaba hasta Siria. Impacta la enorme ciudad excavada en sus rocas por los nabateos, una tribu árabe que se estableció en la zona hace más de dos mil años, así como sus gigantescas montañas de piedra roja en los que permanecen labrados los inmensos mausoleos. Es impresionante también el peso que tuvo el lugar hace siglos, cuando se convirtió en una ciudad de paso que unía las rutas de la seda, las de las especias y otras que conectaban a China, la India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.

La entrada a la ciudad se realiza a través del Siq, un estrecho cañón, de un kilómetro de longitud (se puede recorrer a caballo o en carruaje) y que alcanza en algunos puntos los ochenta metros de altura. Con colores y formaciones de las rocas deslumbrantes, recorrerlo es una experiencia impactante, sólo superada por la impresión de ver por primera vez la fachada de El Tesoro (Al-Khazneh), al final del camino. La ruta fue inmortalizada en la mítica saga de Indiana Jones, en la película “La última cruzada”.

WADI RUM

En Wadi Rum, el agua y el viento han labrado imponentes cañones y elevados gigantes de piedra que parecen de otro mundo. Se trata de un valle desértico situado a gran altitud (a 1.600 metros) en medio de una región montañosa formada por granito y arenisca en el sur de Jordania. Su hermoso paisaje lunar, la tranquilidad de sus espacios vacíos y sin límites, los dibujos milenarios de sus piedras y la huella omnipresente del legendario Lawrence de Arabia, lo convierten en un paisaje único.

Son diversas las posibilidades que ofrece la zona, aunque el punto de inicio se sitúa siempre en el Centro de visitantes del Wadi Rum donde es posible alquilar un vehículo 4x4 con un conductor/guía y recorrer el desierto durante dos o tres horas, explorando algunos de los enclaves más conocidos. Aquellos que anhelen cruzar tan en camello, pueden alquilar uno junto con un guía en el mismo Centro. También es posible contratar estancias en tiendas de campaña beduinas, donde pernoctar bajo increíbles mantos de estrellas y disfrutar de una comida tradicional al calor de la lumbre amenizada con música árabe.

Wadi Rum es famoso por ofrecer múltiples posibilidades de aventura. El grado de riesgo lo decide, por supuesto, el viajero. Para los que desean llevarlo al límite, la actividad más trepidante probablemente sea la escalada de las montañas de Wadi Rum, por los acantilados de granito que guardan las inscripciones de los escaladores de la zona, que ascendieron a estas cumbres hace más de 5.000 años. Por otra parte, el calor y las corrientes generadas por los vientos cálidos procedentes del desierto hacen de Wadi Rum un lugar perfecto para practicar el ala delta, el vuelo sin motor y el kiting. Los amantes de la aventura podrán también disfrutar de este peculiar desierto a bordo de un helicóptero o en globo.

LOS CASTILLOS DEL DESIERTO: QUSAYR – AMRA

La zona del Desierto del Este de Jordania puede que sea la menos conocida de todo el país y la más aislada, y quizá sea por eso por lo que adentrarse en ella es sentirse como un auténtico explorador. Zona de desierto árido donde el horizonte es interminable, guarda el eco de beduinos y omeyas.

El castillo de Qusayr-Amra es uno de los monumentos mejor conservados y el más bonito de los castillos del desierto. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus paredes y techos interiores están decorados con frescos que representan imágenes de caza, mujeres bañándose o los seis reyes del mundo (uno de ellos el rey hispanovisigodo Don Rodrigo). Dos de las habitaciones tiene el suelo cubierto por coloridos mosaicos y en una de sus cúpulas se encuentra una representación del hemisferio norte con los signos del zodiaco. Los baños eran utilizados por el señor de Amra y también por los viajeros que transitaban la ruta comercial.

UMM AR- RASAS

Las excavaciones realizadas en Umm ar Rasas han sacado a la luz algunos de los mosaicos bizantinos más bellos, incluyendo una gran alfombra que muestra las ciudades del Antiguo y Nuevo Testamento de las riberas este y oeste del río Jordan. Otro monumento del asentamiento amurrallado de Umm Ar-Rasas es una torre bizantina de 15 metros que usaban los antiguos monjes cristianos que buscaban soledad.