Jerusalén

Israel: Místico paseo por la Historia

Mosaico de diversas culturas, imperios y religiones, cada una con su idiosincrasia, Israel es el destino que cualquier amante de la Historia debería pisar alguna vez en su vida

El Muro de las Lamentaciones es el lugar más sagrado para los judíos
El Muro de las Lamentaciones es el lugar más sagrado para los judíoslarazon

Mosaico de diversas culturas, imperios y religiones, cada una con su idiosincrasia, Israel es el destino que cualquier amante de la Historia debería pisar alguna vez en su vida

Tomamos el avión con destino a Israel y para nosotros se convierte en una «máquina del tiempo» en cuanto llegamos a la ciudad de Jerusalén. No es que Jerusalén sea todo en Israel, pero sí que guarda entre sus milenarias piedras toda la Historia Sagrada para las tres religiones monoteístas mayoritarias del mundo. Cristianos, judíos y musulmanes comparten las páginas del Libro Sagrado de sus doctrinas, que se desarrollaron en la mística ciudad de Jerusalén.

Viendo el fervor, a veces exagerado o exacerbado, que muestran los miembros de las tres comunidades religiosas, podemos comprender el problema que hay en la ciudad, ya que cada uno defiende sus creencias con tanto ímpetu que parece difícil la convivencia.

Pero Jerusalén es, pese a todo, una ciudad tranquila por la que paseamos, visitando todos los Santos Lugares por los que se desarrolló la vida y muerte del Hijo de Dios, para el cristianismo. Los Santos Lugares en los que Mahoma subió al cielo, para los musulmanes, y los Santos Lugares donde se ubicaban los Templos Sagrados del judaísmo.

Y es precisamente el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado para los judíos, el primer escenario que visitamos. Se trata del único resto que queda en pie del Templo de Salomón, que fue destruido por los romanos, dejando solamente el muro, para recordar la diáspora que se originó para el pueblo judío desde entonces.

Delante del Muro encontramos rezando o haciendo diferentes peticiones a multitud de fieles, entre los que vemos judíos ortodoxos vestidos con largas casacas negras y cubiertas sus cabezas con el sombrero de ala negro también.

A la Ciudad Vieja se accede por alguna de las puertas de la milenaria muralla que guarda los cuatro barrios en que está dividida: el judío, el armenio, el cristiano y el musulmán.

Pasear por sus calles es vivir in situ la Historia Sagrada. Recorremos la Vía Dolorosa, por la que hizo su último camino Jesús, cargado con la cruz en la que sería crucificado. La Vía termina en el Monte Gólgota, donde se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro, edificio que va más allá del ámbito religioso, siendo un lugar histórico.

Pero como dijimos al principio, Jerusalén no es todo en Israel, y por tanto vamos a visitar otro de los lugares especiales del país. La antigua ciudad de Masada es un conjunto de palacios y fortificaciones que se encuentra en lo alto de una montaña, en el desierto de Judea. Tiene una gran carga simbólica para el nacionalismo judío, ya que fue un punto de resistencia ante el asedio que los romanos hicieron a la ciudad, sus defensores se suicidaron antes que rendirse. Es increíble ver las ruinas del que fue Palacio de Herodes. Realmente creemos que estamos viajando en el tiempo. El lugar está considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 2001.

Y es a través del increíble desierto de Judea, con sus primitivos paisajes que se tornan rojizos a la puesta del sol, donde llegamos hasta otros lugares míticos de Israel: el Mar Muerto.

Todos estábamos ansiosos de llegar para ver y sentir la increíble sensación de poder casi andar sobre sus aguas. Y es que este mar contiene unas diez veces más sal que el océano Atlántico, haciendo tan densas sus aguas que es posible quedarse tranquilamente leyendo la prensa sobre su superficie.

Tel Aviv vanguardista

Por último vamos Tel Aviv, enclavada a orillas del Mediterráneo. Paseamos por las estrechas callejuelas de la ciudad vieja, construida durante el Imperio otomano y hoy convertido en un barrio bohemio. Visitamos las nuevas construcciones en estilo Bauhaus, edificadas durante los años 30, cuando arquitectos judíos alemanes, que llegaron a Israel huyendo del nazismo, construyeron una gran barriada en Tel Aviv, adaptado al clima del país. Las cerca de 4.000 blancas construcciones le valieron el nombre de «la ciudad blanca» y fue premiada como Patrimonio de la Humanidad en 2003. En las calles Mazeh o en el Rothschild Boulevard se pueden ver los mejores edificios.

En la visita disfrutamos también de sus parques y plazas, y recorremos alguno de los museos de esta ciudad, que apuesta fuerte por la cultura, como el Museo de Arte de Tel Aviv, que contiene una de las expresiones más importantes de la diversidad de su cultura. Para relajarnos de tanta historia, nada mejor que disfrutar del sosiego y la armonía que ofrecen las playas bañadas por el mar Mediterráneo que con el suave clima que disfruta la ciudad durante todo el año nos permite dar un agradable paseo por sus doradas arenas.

MASADA

El impresionante conjunto de palacios y fortificaciones de Masada fue el Palacio de Herodes, que éste mandó construir alrededor del año 40 a.C. y que todavía podemos admirar en tres niveles que parecen trepar por la parte norte de la cima. Más tarde sirvió de fortaleza para la resistencia de los judíos frente a las tropas romanas, después de que éstas destruyeran Jerusalén. A pesar de estar construida en la cima de una montaña solitaria en medio del desierto de Judea y contar con murallas defensivas y aljibes para resistir un largo asedio, sus habitantes tuvieron que suicidarse antes que rendirse, convirtiéndose en todo un símbolo para el pueblo judío.

MAR MUERTO, EL MÁS BAJO DEL PLANETA

Se encuentra a 400 metros bajo el nivel del mar, lo que lo convierte en el punto más bajo del planeta. El agua que se evapora es mucho mayor que la que recibe y eso hace que tenga una gran concentración de sal que permite el efecto de flotar sobre sus aguas.

EL LUGAR MÁS SAGRADO DE LA CRISTIANDAD

La iglesia del Santo Sepulcro es el lugar más sagrado de la cristiandad. Está en Jerusalén y fue construida alrededor de donde Jesucristo pasó sus últimas horas: donde fue crucificado, donde se encuentra su tumba y la piedra donde fue uncido después de su muerte.

LAS PROFUNDAS GARGANTAS DEL DESIERTO DE JUDEA

Desde el Mar Muerto a Jerusalén atravesamos el desierto de Judea, admiramos las profundas gargantas que lo salpican, causadas por los ríos que lo atraviesan, y disfrutamos de un paisaje lleno de historia, encerrada en antiguas construcciones como la Masada.

- Cómo llegar: la aerolínea española Air Europa cuenta con vuelos directos entre Madrid y Tel Aviv desde 285 euros, precio ida y vuelta (www.aireuropa.com).

- Dónde dormir: en Tel Aviv: Hotel Leonardo Basel; en Jerusalén: Hotel Prima Royal y en el Mar Muerto: Spa Club Dead Sea.

- Más información: en la Oficina de Turismo de Israeli. (teléfono 91 594 32 11) y en la página web www.goisrael.es.